Se fue otro grande

Para muchos de cierta edad el mejor gol de los Mundiales era otro, antes de 1986 y el golazo de Maradona a los ingleses nos pasábamos horas viendo y recordando una de las grandes anotaciones de Copa del Mundo, el cuarto gol de Brasil a Italia en el otro Mundial Mexicano, el de 1970, y ese impresionante cañonazo del Capitan de Brasil, Carlos Alberto.

En días pasados nos llegó la noticia de la muerte de ese gran lateral derecho que era el líder de una de las mejores escuadras de todos los tiempos, ese Brasil de 1970 que brilló con luz propia y del que todavía se habla. Carlos Alberto era figura del Santos luego de haber iniciado su carrera con el Fluminense, donde regresó luego de la época dorada del equipo paulista. Con Brasil participó del desastre de Inglaterra 66 pero luego fue el capitán de un equipo donde jugaban Pelé, Tostao, Gerson, Rivelino y Jairzinho!!!, imagínese ser el timonel y líder de semejante equipo ofensivo.

Ese cuarto gol de Brasil a Italia dejó en una sola jugada todo lo que representó el cuadro sudamericano para el fútbol de entonces, todas las líneas del campo por el solo objetivo de ser ofensivos. El mediocampo al ataque, Clodoaldo toma la pelota y mete 2-3 fintas para dejar a Gianni Rivera, Juliani y Domenghini en el camino, la Delantera, Rivelino recibe y de una mete balón a Jairzinho que encara a Fechetti, espera y se la da al otro atacante...Pelé. El mejor de todos los tiempos amaga, es paciente y aguarda la llegada de refuerzo. Defensa, esa ayuda no es de otro delantero o mediocampista, es de el Capitan y lateral derecho que se va como un cohete al ataque...Pelé se la pone como con la mano suave de derecha y el 4 de Brasil le pega como viene con alma vida y corazón...4-1 y Tricampeonato brasileño.

Esa jugada es de manual de todos los tiempos, pero Carlos Alberto era más que ese gol, era líder y era ejemplo de ese y otros equipos.

Acompañaría a Pelé a su aventura en el Cosmos de Nueva York y se quedaría más años por USA luego del retiro del 10. Seguiría después como DT pero sin mucha suerte, pero su carrera y su imagen quedaron marcadas en el tiempo al levantar esa Copa Jules Rimet en el Estadio Azteca.

Uno de los grandes de todos los tiempos, Carlos Alberto, el eterno Capitan del Brasil.