NASCAR respalda a Wallace en momento crucial

No hay manera de rehuir esto: La NASCAR es una serie de competiciones deportivas dominada por blancos. Su base de seguidores es también predominantemente blanca.

Y no tiene la reputación de ser muy inclusiva. Su evolución ha sido irregular, con dos pasos adelante y uno atrás.

Esta serie de automovilismo escuchó al piloto negro Bubba Wallace —quien de ningún modo era el primero en hacer la exigencia— y prohibió mostrar la bandera confederada en sus carreras o sedes a comienzos de este mes.

En la mayoría de los deportes, esa prohibición habría representado la última palabra.

No en la NASCAR. Todos conjeturaron que distintos fanáticos harían caso omiso a la medida y obligarían a que alguien vigilara su cumplimiento de algún modo.

Nadie se imaginó lo que llegaría a continuación: La NASCAR realizó una carrera el lunes, mientras los agentes federales investigaban quién pudo haber dejado una soga anudada a manera de horca en el puesto de Wallace dentro de los garajes del Talladega Superspeedway de Alabama.

El martes, las autoridades determinaron que el dogal había estado ahí durante meses y desestimaron la investigación.

De haberse resuelto algo distinto, ello hubiera representado uno de los episodios más vergonzosos en los 72 años de historia de la NASCAR.

Con todo, abrió la puerta para que los pilotos reaccionaran a fin de proteger su imagen, su deporte... y a su amigo. En uno de los momentos más importantes de los que se tenga memoria, la NASCAR se mostró unida y marchó junta, en solidaridad con Wallace, el único piloto negro en el máximo nivel de esta serie de automovilismo.

Los pilotos no hacen esto a menudo. Pueden forjar amistad entre sí, pero las disputas y rivalidades son reales. Éste es un deporte de competidores solitarios.

El último caso semejante de solidaridad había llegado hace 22 años, cuando Dale Earnhardt, actualmente fallecido, ganó por única vez las 500 Milas de Daytona y los integrantes de las distintas escuderías formaron fila en los pits para intercambiar palmadas con él, mientras se dirigía al carril de la victoria.

Ésta nueva situación fue muy distinta. Cada uno de los 40 equipos en la parrilla de largada cerró filas para defender a Wallace y a la propia NASCAR, en un esfuerzo por demostrar que no tolerarán el racismo.

El momento se gestó en el foro donde los pilotos intercambian mensajes de texto. Jimmie Johnson, siete veces campeón de la serie, dijo que se pararía junto a Wallace durante el Himno Nacional. Otros dijeron que se unirían.

Luego, Kevin Harvick sugirió que todos empujarían el bólido de Wallace hasta la parte frontal de la parrilla. Los equipos de mecánicos se enteraron del plan y quisieron participar.

Johnson no estaba seguro de cómo se desarrollaría todo, ni de cuántos esperaban participar. Pero el lunes, cuando miró atrás, los 39 rivales de Wallace y los miembros de sus respectivas escuderías se habían unido a la procesión.

El lunes, “cuando me levanté y leí las noticias... sentí que el pulso se me aceleraba. No podía creer lo que había ocurrido”, dijo Johnson. “A medida que creció el impulso y la noticia de la declaración que iba a emitir el garaje, aumentó el número de gente que se acercó y que quiso involucrarse. Esto simplemente genera un gran orgullo para nuestro deporte”.

La misma conversación mediante “chat” llevó a que los pilotos participaran en un video que instaba a la equidad. Y muchos notaron que FedEx reemplazó sus logos en el bólido de Denny Hamlin para promover el Museo de los Derechos Civiles.

Fue apenas la 18va ocasión, en 519 carreras, que la empresa ha renunciado a mostrar su marca en el bólido.

“El deporte está cambiando”, dijo Wallace sonriente después de la carrera del lunes, en la que finalizó 14to luego de un buen desempeño. Al concluir, saludó a un grupo de fanáticos que lo aclamaban.

La NASCAR informó que continuará investigando cómo fue posible que la soga con el nudo de horca estuviera en el garaje al menos desde octubre. Destacó que era el único puesto de un piloto donde había una cuerda con esas características.

Steve Phelps, presidente de la serie, comentó que el órgano rector de estas carreras de autos habría abierto la investigación, aunque ahora se haya descartado un delito de intolerancia.

Añadió que le conmovió la muestra de apoyo a Wallace. La consideró “una de las jornadas más importantes” para la NASCAR.

“Todos querían mostrar su apoyo a un miembro de la familia de la NASCAR. Somos una gran familia. Somos una gran comunidad. Y todos creíamos que alguien estaba atacando a un miembro de nuestra familia”, dijo Phelps. “Resultó que ése no era el caso, pero en ese momento eso fue lo que pensó nuestra industria, de modo que pilotos, mecánicos, autoridades, todos apoyaron a Bubba Wallace y al equipo del 43. Y ésa fue una imagen muy poderosa, no sólo en la historia de nuestro deporte, sino de todos los deportes”.

Wallace, de 26 años, sigue encarnando un caso raro en la NASCAR, que lanzó oficialmente un programa de diversidad en 2004. Esa iniciativa ayudó a que Wallace llegara a la Cup Series, lo mismo que el mexicano Daniel Suárez y el japonés Kyle Larson.

Pero los índices de ascenso desde el programa de diversidad hasta la máxima categoría son bajos. Aric Almirola, de ascendencia cubana, comenzó con un programa de diversidad operado en su momento por la escudería Joe Gibbs Racing.


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