2009: Los Marlins vuelven a la carga

(AP). Quienes quieran descubrir cómo hacen los Marlins de la Florida para dar pelea con una nómina modesta, observen a un Aní­bal Sánchez.

El venezolano es uno de los integrantes de la joven rotación de abridores de los Marlins, que provoca elogios superlativos. Y ninguno pasa de los 26 años.

Pese a un presupuesto austero y jugar en un estadio que a menudo está semi desierto, Florida es una franquicia que se ha hecho experta en el arte de pescar buenos prospectos dentro y fuera de su organización.

Sánchez es un ejemplo de ello, ya que aterrizó en la Florida hace tres años como parte del canje con los Medias Rojas de Boston por Josh Beckett.

Andrew Miller, otra de las fichas del quinteto, llegó hace una temporada dentro de la transacción que hicieron con los Tigres de Detroit por Miguel Cabrera y Dontrelle Willis.

No hay nada fuera de este mundo en lo que hacen los Marlins. Cada vez que un jugador empieza a cotizarse por encima de sus lí­mites de gastos, es traspasado a otro club a cambio de prospectos. Es un reciclaje constante.

Sánchez ya demostró su valí­a cuando como novato en 2006 lanzó un juego sin hits ni carreras y terminó con marca de 10-3.

Pero una dolencia en el hombro derecho le estropeó la campaña de 2007 y sólo pudo reaparecer en julio pasado, logrando foja de 2-5 y 5.57 de efectividad.

La lesión fue lo de menos para Sánchez, quien a fines de 2007 sufrió un golpe más severo en lo personal. Su pequeño hijo, Aran, murió en Venezuela ví­ctima del dengue.

Los Marlins confí­an que Sánchez vuelva al potencial que empezaba a exhibir hace tres años. "Está saludable y listo para hacer lo que sabe", declaró el manager de los Marlins Fredi González.

Por su lado, Sánchez reconoce que el año pasado tuvo sus dificultades por el miedo a una nueva lesión en el hombro.

"Es algo que uno lo siente cuando se sube al montí­culo. Pero ya lo superé", comentó Sánchez al iniciar los entrenamientos de primavera. "Ahora mismo me siento suelto y preparado para lanzar.

Sánchez es uno de los cuatro derechos de la rotación. Los otros son Josh Johnson, Ricky Nolasco y Chris Volstad, quienes entre sí­ se combinaron para un récord de 28-13 el año pasado. Miller es el único zurdo y ha trabajado en una nueva mecánica para mejorar su saldo de 6-10 y 5.87 de la pasada campaña, su primer año con los Marlins.

Volstad logró 2.88 de PCL como novato. Johnson se fue 7-1 en 14 salidas y Nolasco se anotó 15 triunfos.

Cuando a Nolasco le pidieron que diese una descripción del combo de abridores, replicó sin chistar: "es una rotación que mete miedo".

En realidad esta es la repetición de una pelí­cula. En la primavera de 2003, la rotación tení­a a Beckett, Brad Penny y A.J. Burnett, ninguno mayor de 26 años. No pintaban para ir lejos, pero ganaron la Serie Mundial.

Al igual que ese año, los Marlins se amparan en el pitcheo como su mejor baza y así­ rivalizar con los Filis de Filadelfia, actuales campeones de la Serie Mundial, y los Mets de Nueva York con sus infinitos recursos, en el Este de la Liga Nacional.

El relevo tendrá a Matt Lindstrom como cerrador, luego que se bautizó en el papel con cinco salvamentos el pasado septiembre. El dominicano Leo Núñez figura en el grupo de preparadores.

Los Marlins se desprendieron durante el receso de algunos jugadores que podí­an aspirar al arbitraje salarial, al transferir al inicialista Mike Jacobs y el jardinero Josh Willingham.

No hay que descartar a los bates con los que cuentan en un equipo que buscará complementar la velocidad en las bases con batazos largos.

La contribución de Hanley Ramí­rez, Dan Uggla y Jorge Cantú fue decisiva para que subiesen de 71 a 84 en el total de victorias en 2008, la tercera mayor cantidad en su historia.

La intención es que Cameron Maybin, otro pieza adquirida en el canje de Cabrera y Willis, asuma plenamente en el jardí­n central y batee primero.

Pero también está bajo estudio al dominicano Emilio Bonifacio, cuyo desempeño en la primavera definirá si se queda con la titularidad en la antesala y con el primero puesto en el orden al bate.

De momento, el mexicano Cantú (.277, 29 jonrones y 95 impulsdas) es el dueño de la tercera base, pero también podrí­a recalar como inicialista si el novato Gaby Sánchez no pasa su prueba en los entrenamientos.

González ha decidido que este año el dominicano Ramí­rez (.301, 33, 67) sea el tercero al bate. Sin embargo, el dirigente cubano aclaró que sólo es un experimento y que Ramí­rez podrí­a volver a ser el primero si su producción decae.

Uggla acompañó a Ramí­rez en el pasado Juego de Estrellas, en una campaña en la que logró picos en su carrera con 32 jonrones y 92 impulsadas. Sus 90 jonrones en los últimos tres años representan la mayor cantidad entre intermedistas.

Dentro de los jardinos Cody Ross (.260, 22, 73) pasa al derecho y Jeremy Hermida (.249, 17, 61) irá el izquierdo, con el polifacético mexicano Alfredo Amézaga como alternativa.

El catcher John Baker (.299, 6, 31) rindió aceptablemente como segundo al bate.


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