Serie Mundial: El bate de A-Rod vuelve a congelarse

FILADELFIA (AP). Después de cargarse encima a los Yanquis en las dos primeras series de la postemporada, el tercera base empezó a ser comparado en Nueva York con Babe Ruth y Reggie Jackson por sus fenomenales números en el mes más importante del año. Se decí­a que habí­a un nuevo "Mr. Octubre".

Pero su primera Serie Mundial, la instancia que debió esperar 16 años para participar, ha sido hasta ahora un fiasco: sin hits en ocho turnos, incluyendo seis ponches.

Es como si Rodrí­guez volvió a ser el artillero de previas postemporadas, caracterizadas por una producción inexistente. Por ejemplo, se habí­a ido en blanco en 27 viajes al plato con corredores en bases desde la serie de campeonato de la Liga Americana en 2004.

Rodrí­guez arrasó en las dos primeras series de playoff de este año con promedio de .438, cinco jonrones, 12 remolcadas y nueve boletos contra Minnesota y los Angelinos.

Sólo se habí­a ponchado tres veces en un juego dos veces el año, pero A-Rod ya lo ha hecho en los dos primeros partidos de la serie contra los Filis de Filadelfia.

La impresión es que se ha apreciado a un Rodrí­guez bipolar. En las dos primeras rondas fue un modelo de tranquilidad, un pelotero que daba rienda suelta a sus instintos como bateador. Ahora se le ve tenso, como si sintiese la presión del momento.

Luego que en la pretemporada confesó el uso de esteroides entre 2001 y 2003, Rodrí­guez decidió hablar menos y cuando lo hace evita hacer análisis profundos sobre sus malas rachas.

Tras la victoria 3-1 el jueves con la que los Yanquis empataron a una victoria por bando la Serie Mundial, Rodrí­guez prefirió expresar su alivio de que sus compañeros de equipo pudieron sacar la cara por él con el bate.

Refiriéndose a los pitchers rivales, Rodrí­guez se limitó a decir que "me están teniendo más cuidado".

"Lo bueno es que quienes batean adelante y detrás mí­o me salvaron", declaró Rodrí­guez aludiendo a Mark Teixeira e Hideki Matsui. "No estoy preocupado, me va a ir bien".

Sus compañeros no parecen inquietarse por la falta de hits de su cuarto bate y si la misma pueda tener un efecto negativo en ellos mismos.

"Todos sabemos la clase de pelotero que es Alex y lo que puede hacer", dijo el receptor puertorriqueño Jorge Posada. "Sabe lo que tiene que hacer, que necesita hacer ajustes. No hay que alarmarse. Ya lo verán".

Pero hay un mal presagio de que podrá sacudirse el sábado. Cole Hamels, el abridor del tercer juego, le ponchó tres veces cuando lo enfrentó en mayo.


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