Una Serie Mundial no apta para los impacientes

FILADELFIA (AP). Después de un partido que acabó casi a las 2 de la madrugada y otro que aún no se completa en Filadelfia, la Serie Mundial ha dejado una conclusión irrefutable: nadie volverá a mofarse del estadio bajo techo de los Rays de Tampa Bay.

Aquí­ en Filadelfia ahora se envidia el domo y sus pasarelas instaladas en el techo por la sencilla razón que asegura que llueva, truena o relampaguee, nunca se suspenderá un juego de béisbol.

Eso es lo que ha ocurrido con el quinto partido de la Serie Mundial del 2008, cuyos últimos tres innings y medio dependen del permiso de la Madre Naturaleza.

Si la lluvia lo permite, el juego en el Citizens Bank Park de Filadelfia se reanudará la noche del miércoles en un estadio que es espectacular para disfrutar los dí­as de verano, pero no los de otoño.

"Creo que estamos jugando tiempo extra", dijo el manager de los Rays Joe Maddon. El dirigente habló el martes desde un hotel en el vecino estado de Delaware, situado a 40 kilómetros de Filadelfia, tras haber empacado maletas de antemano.

Pero el clima en una Serie Mundial es cosa seria y a esta altura del año es algo ya preocupante, al jugarse en ciudades en el norte de Estados Unidos.

El panorama puede ser peor la próxima edición. La temporada del 2009 arrancará con atraso debido al Clásico Mundial que se disputará en marzo, y la Serie Mundial tiene previsto el 28 de octubre para su primer juego. El séptimo juego podrí­a caer un 5 de noviembre.

Esta es la primera vez que se suspende un partido en pleno curso en una Serie Mundial, pero ya se han dado varios prolongados atrasos por culpa del mal tiempo.

El sexto juego de la serie de 1975, famoso por el jonrón de Carlton Fisk de Boston contra Cincinnati, se disputó después de tres dí­as de aplazamientos en el Fenway Park.

Pero la madre de todos los atrasos se produjo en 1911 y por coincidencia ocurrió en Filadelfia. El cuarto juego debió esperar toda una semana.

La primera Serie Mundial en Filadelfia desde 1993 ha dejado un legado de mucha lluvia, pues el tercer juego tuvo el inicio más tarde en la historia al comenzar a las 10.06 de la noche y acabó a las 1.47 de la madrugada.

En la temporada regular, los juegos pueden ser declarados como definitivos después de cinco innings y con un equipo en ventaja. Tal era la situación que se presentó el lunes por la noche, con los Filis arriba 2-1 en la parte alta del sexto inning, hasta que un sencillo del dominicano Carlos Peña produjo la carrera del empate 2-2.

Pero estas no son circunstancias normales. Se trata de una Serie Mundial. ¿Se imagina el bochorno de decretar a los Filis campeones varias horas después y sin el partido finalizado?

Al menos las Grandes Ligas preservaron lo que deber ser el elemento de autenticidad de una Serie Mundial, cuando su comisionado Bud Selig dijo que no iba a permitir que el quinto juego fuese abreviado.

La expectativa se centra en el último out. Ese momento cuando el pitcher tira el último strike y levanta los brazos en señal de triunfo, dando la luz verde que sus demás compañeros se amontonen para celebrar en el montí­culo.

Selig dijo que no le importa que eso implique la demora por lluvia más prolongada en la historia: "Pueden ser 24 horas o 48 horas. ¿Quién sabe?".

"Para mí­, es otro capí­tulo más en una temporada increí­ble", comentó Peña.

"Uno tiene que estar preparado para cualquier cosa", añadió J.C. Romero, relevista puertorriqueño de los Filis. "Cuidado que ahora me toca abrir un juego".

Eso es lo que podrí­a hacer Romero el miércoles. El juego se reiniciará con los Filis con el turno al bate en la baja del sexto. A quien le toca ir al plato es a su abridor Cole Hamels, pero se da por descontado que un bateador emergente tomará su puesto.

Hamels se mostró resignado: "A la Madre Naturaleza no se le puede vencer".

El zurdo cruzará los dedos para que sus Filis anoten una carrera que le permita conseguir el crédito para

convertirse en el primer lanzador con cinco victorias en una misma postemporada. En teorí­a, ambos equipos se encuentran en igualdad de condiciones. El relevo que hizo Grant Balfour por Scott Kazmir, el abridor de los Rays, fue el único cambio en cuanto a pitcheo, así­ que los bullpens están con descanso de sobra.

Pero los Rays sienten que en cierta forma sobrevivieron lo peor. Ya no enfrentarán a Hamels, quien apenas hizo uso de 75 lanzamientos en su salida. Volverí­an a casa para los dos últimos juegos, y contarí­an con sus excelentes abridores James Shields y Matt Garza.

"Seguimos con pulso y latiendo", dijo Peña.

Maddon desestimó la posibilidad de emplear a Shields o Garza en lo queda del quinto. En el caso de Hamels, la lluvia abre la posibilidad de que pueda utilizado más adelante si es que la serie se alarga.

"Lo único seguro en todo esto es que los juegos son a 27 outs y esto no se ha terminado", afirmó Dioner Navarro, el receptor venezolano de los Rays. "Daremos pelea hasta lo último".


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