2009: Tras escarmiento, los Tigres tratan de enderezar su rumbo

DETROIT (AP). El dinero no compra tí­tulos: ahora que experimentaron en carne propia con la vieja máxima, los Tigres de Detroit quieren probar con una actitud más modesta.

Este fue el equipo que hace un año se pavoneaba como el número uno tras sus adquisiciones previo al inicio de la temporada. La Serie Mundial parecí­a a la vista.

Tras las contrataciones de Miguel Cabrera, Edgar Renterí­a y Dontrelle Willis, la nómina subió a los casi 139 millones de dólares y sólo quedaron atrás de los omnipresentes Yanquis de Nueva York en ese renglón.

¿Cuál fue el resultado? Cabrera fue el único que dio la talla, aunque en principio le costó adaptarse a una nueva posición en el cuadro interior. Renterí­a decepcionó en el campocorto. Willis estuvo tan mal como abridor que debió ser enviado a las menores. Además, Justin Verlander y otros integrantes de la rotación estuvieron lejos de su mejor nivel.

Detroit arrancó mal desde el principio, tuvo una tí­mida reacción y al final se hundió en el último lugar de la división Central de la Liga Americana con apenas 74 victorias. Fueron sin duda alguna el gran fracaso de 2008.

Ahora han sido más cuidadosos con sus inversiones, después de todo en estos tiempos de crisis económica ya no hay margen para ser arriesgado.

El equipo se movió durante el receso con la llegada de Gerald Laird (receptor), Adam Everett (torpedero), Edwin Jackson (abridor) y Brandon Lyon (cerrador).

Para nadie escapa a la vista el hecho de fueron de adquisiciones sin nada de espectacular.

"A veces, los ajustes menos llamativos generan mejores beneficios que los de impacto", comentó el manager Jim Leyland. "Yo creo esto va a ser el caso con Gerald Laird, Adam Everett y Edwin Jackson".

Con el trí­o venezolano conformado por Cabrera, Carlos Guillén y Magglio Ordóñez, los Tigres no tendrí­an problemas para anotar carreras copiosamente, pero sus aspiraciones dependerán del trabajo de su pitcheo.

La hecatombe del año pasado obedeció bastante a la desastrosa actuación de sus abridores.

El mejor reflejo de ello fue el zurdo Willis, la sombra del pitcher que ganó 22 juegos en 2005. Simplemente perdió la brújula, con 35 boletos y efectividad de 9.38, lo que le obligó a aceptar ser enviado a las menores tras sólo 24 innings.

Willis se juega mucho esta temporada. Si no recupera su magia de antaño, los Tigres no tendrí­an otro remedio que rescindir su contrato de 29 millones de dólares, uno que va para el segundo de sus tres años de duración.

Le tocará ser el cuarto o tal vez el quinto abridor. Jeremy Bonderman, quien debido a una lesión no pasó de las 12 salidas el año pasado, es el otro integrante.

Al tope de la rotación estarán Justin Verlander (11-17, 4.84), el venezolano Armando Galarraga (13-7, 3.73) y Jackson (14-11, 4.42 con Tampa Bay).

Las estadí­sticas de Verlander tiene que repuntar al paso que le permitió conseguir 35 triunfos en sus dos primeros años en la rotación. Galarraga fue toda una revelación tras recibir una oportunidad que en principio parecí­a que serí­a pasajera y se erigió como el mejor abridor.

El bullpen tampoco anduvo bien, luego que las lesiones limitaron la disponibilidad de Joel Zumaya y el dominicano Fernando Rodney a sólo 59 juegos entre ambos. Tras el retiro de Todd Jones, Detroit atrajo a Lyon (4.70 y 26 rescates con Arizona) para ser el nuevo cerrador.

En cuanto a la ofensiva, los Tigres no dejan de meter miedo.

Instalado fijamente en la inicial, Cabrera se recuperó de un inicio vacilante y terminó como el lí­der de jonrones de la Americana (37) y segundo en remolcadas (127).

El jardinero derecho Magglio Ordóñez (.317, 21, 103) también redondeó una campaña sólida, al igual que el central Curtis Granderson (.280, 22, 66). Guillén (.286, 10, 54) pasará de la antesala al bosque izquierdo. Con sus 40 años causando mella, el bateador designado Gary Sheffield (.225, 19, 57) ha visto su producción mermar con el promedio ofensivo más bajo desde 1991.

Las otras grandes necesidades eran encontrar reemplazos en la receptorí­a y el campocorto.

Si bien no está en la misma categorí­a que su antecesor Iván Rodrí­guez, Laird (.276, 6, 41) debe hacer un trabajo meridianamente óptimo detrás del plato.

Everett (.213, 2, 20 con Minnesota) y el dominicano Ramón Santiago (.284, 4, 18) se alternarán como torpederos.

El dominicano Plácido Polanco (.307, 8, 58) es otra arma ofensiva con buenos números de embase (.350). Brandon Inge (.205, 11, 51) volverá a cubrir la tercera base.

Ciertamente cuentan con el talento para olvidar el fiasco que les precede, pero lo más realista para los es contentarse con ser un equipo de .500. Cleveland y Minnesota lucen en mejores condiciones para pelear por el banderí­n de división.


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