Mundial de Sudáfrica: obreros de estadios no tienen para comer

JOHANESBURGO (AP). Mildred Mpundo y su familia comen carne únicamente los domingos. El resto de la semana, esta mujer con cuatro hijos prepara lo que puede con maí­z rallado y espinaca.

Golosinas y bocaditos salados baratos "hacen de pan", porque el pan verdadero es demasiado caro.

Mpundo gana unos 250 dólares al mes, con horas extras, trabajando en el estadio capitalino Soccer City (Ciudad del Fútbol), donde tendrán lugar el partido inaugural y la final el mundial de fútbol del año que viene.

Ella y miles de obreror de la construcción que erigen estadios en todo el paí­s dicen que no ganan lo suficiente por su trabajo y se declararon en huelga.

El paro interrumpió los trabajos en los estadios y en el aeropuerto, carreteras y otros proyectos relacionados con el transporte.

Los trabajos se reanudaban el jueves tras alcanzarse un acuerdo el miércoles. Pero la huelga puso de manifiesto la gran disparidad que hay entre lo que perciben los obreros y los miles de millones de dólares que generará el torneo.

Algunos obreror cobran menos de 100 dólares al mes. El precio de una entrada para un partido puede llegar a los 900 dólares.

"La gente vendrá al estadio y dirá que es todo muy lindo", expresó Mpundo. "No sabrán que le gente que lo construyó no puede pagar una entrada".

Las obras para el mundial del 2010 generaron empleos para miles de personas y ayudaron a Sudáfrica a mitigar los efectos de la desaceleración económica mundial. De todos modos, Sudáfrica tiene un desempleo del 25% y una inflación del 8%.

El salario mí­nimo es de 300 dólares, pero hay mucha gente que lleva años trabajando en una empresa como empleado temporal, sin los beneficios de los empleados fijos.

Mpundo vino de Botswana a Johanesburgo en busca de trabajo hace algunos años. Lo que gana, se esfuma en poco tiempo.

Para empezar, debe pagar las matrí­culas escolares de sus hijos, de entre 10 y 21 años. "Quiero que prosperen. No quiero que terminen como yo, trabajando en la construcción".

Y hay otros gastos: el transporte para ir al trabajo, los 50 dólares que paga por el alquiler de una habitación en el barrio pobre de Soweto y los alimentos, cada dí­a más caros. "Apenas cobro mi sueldo, desaparece".

El sindicato de obreros de la construcción exigió un aumento del 13% en los sueldos y terminó transando en un 12%. También hizo algunas concesiones en relación con beneficios como los aguinaldos y los despidos.

Patrick Craven, de la central obrera Congreso de Sindicatos Sudafricanos, dijo que los trabajadores no exigí­an demasiado.

"Los obreror que realizan trabajos tan peligrosos e importantes deberí­an ganar mucho más de lo que ganan", afirmó, agregando que la Copa Mundial pone de manifiesto la gran brecha que hay entre ricos y pobres en este paí­s.

Mike Wylie, presidente de WBHO, una firma constructora en la que 10.000 obreros se declararon en huelga, dijo que los patronos comprenden el malestar de los trabajadores y que el nuevo pacto ayudará a mejorar las cosas. Acotó, no obstante, que no hay mucho que puedan hacer las empresas para mejorar sueldos y beneficios.

"No sirve de nada el que tratemos de mejorar su situación pero no podamos absorber los costos. Si la solución no es realista, mucha gente se quedará sin trabajo", dijo Wylie.

Hay quienes dicen que los obreros pueden darse por satisfecho al haber conseguido trabajo en medio de una ola de despidos en otros sectores. Y no faltan los que critican a los obreros por comprometer el éxito de un torneo vital para Sudáfrica.

"Algunas huelgas son oportunistas e incluso manipuladoras, especialmente en las que afectan los progresos con miras a la Copa Mundial del 2010", sostuvo Neren Rau, de la Cámara de Comercio Sudafricana.

Admitió que los sueldo no están en el "nivel ideal", pero insistió en que los trabajadores deben ser "flexibles" en una época de recesión.

Entre los obreros del Soccer City no habí­a demasiada predisposición a hacer concesiones.

"Si traigo a mis hijos y les digo 'yo construí­ este estadio', no me creerán, porque no tengo nada", señaló el obrero David Mahlangu.

Una amiga de Mpundo, Victoria Noki, madre soltera de tres hijos, dijo que ganaba el equivalente a 100 dólares mensuales.

Y advirtió que si no hay mejoras salariales y en las condiciones de trabajo, no se terminarán muchas de las obras para el mundial.

"Si quieren que haya un mundial, ayúdennos. De lo contrario, no lo podrán hacer en el 2010", afirmó Noki. "Deberán esperar hasta el 2011".


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