La sombra de la dictadura llega a la selección uruguaya

Montevideo (AP) — Puertas afuera la selección de fútbol de Uruguay se encamina a la Copa del Mundo con todo listo para hacer un buen papel. Pero hacia adentro la larga sombra de la dictadura militar le ha planteado un problema inesperado a su director técnico Oscar Tabárez.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos reclaman el despido del encargado de seguridad de la selección, Miguel Zuluaga, a quien acusan de haber sido cómplice de las torturas aplicadas a los presos políticos durante el régimen militar de 1973 a 1985.

“No es un tema generacional de las víctimas del terrorismo de Estado. Los jóvenes como nosotros también queremos luchar contra la impunidad”, dijo a The Associated Press Richard Mariani, quien en las redes sociales se presenta como fanático del club Peñarol y es uno de los voceros del movimiento contra Zuluaga.

Mariani formó parte de una delegación que ingresó a la sede de la Asociación Uruguaya de Fútbol a fines de abril y entregó a su presidente, Wilmar Valdez, una copia de los documentos que sustentarían las acusaciones contra el funcionario.

La denuncia se apoya en escritos oficiales de los años de la dictadura que ubicarían a Zuluaga como subcomisario de Inteligencia policial, una dependencia donde se señala que se torturaba a los detenidos. En uno de los documentos Zuluaga aparecería firmando una orden de allanamiento a la casa de un periodista opositor.

“Es un tema muy sensible, complejo. Sabemos que sea cual sea la posición que adoptemos siempre va a haber polémica”, dijo Valdez a AP. “Ahora tendremos que estudiar el tema con los compañeros del comité ejecutivo”.

Valdez no quiso adelantar su posición aunque señaló que la Asociación no puede asumir competencias del Poder Judicial. Por su parte, el vocero de la selección uruguaya, Matías Faral, dijo que Zuluaga no hará declaraciones.

Tiempo atrás, cuando las primeras denuncias en su contra aparecieron en la prensa, el hombre de unos 70 años, de pelo y bigote canos, dijo a AP que había sido policía pero que las acusaciones eran falsas.

Su abogado, Diego Durand, declaró recientemente que hay “un error” en la denuncia y que su defendido nunca trabajó en la dependencia policial señalada ni tiene la edad que se le atribuye.

“A Zuluaga se le está haciendo un escrache (ataque) público”, declaró Durand y enfatizó que Zuluaga nunca fue citado por la justicia y que presentó una denuncia por daños contra sus acusadores. “Él se siente afectado en su honor”, dijo.

Unos 30 civiles y militares han sido procesados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, que tuvo a la tortura como una práctica recurrente. En su mayoría fueron condenados por casos de asesinatos y desaparición forzosa.

Unos 192 uruguayos desaparecieron cuando las dictaduras militares gobernaron Sudamérica en los años 70 y 80. Se estima que unos 40 fueron detenidos en Uruguay mientras el resto fueron apresados en países vecinos, la mayoría en Argentina. Hasta ahora no se ha podido establecer si fueron asesinados en otros países o si ello ocurrió luego de ser trasladados a Uruguay clandestinamente.

En Uruguay sólo se han hallado los restos de cuatro desaparecidos.

En 1986, un año después de que el país recuperara la democracia, el Parlamento sancionó la Ley de Caducidad que puso fin a los procesos judiciales sobre los crímenes cometidos en la dictadura. Dos veces los opositores a la ley consiguieron las firmas necesarias para someterla a un plebiscito, pero en ambas ocasiones la mayoría del electorado la ratificó. En 2011, tras la llegada de la coalición de izquierda Frente Amplio al gobierno, el Congreso sancionó una nueva norma que anuló los efectos de la Ley de Caducidad, pero dos años después la Suprema Corte declaró que dos de sus artículos eran inconstitucionales. Este devenir judicial y político ha complicado el avance de las causas por los crímenes del régimen de facto pese a las constantes denuncias de los organismos de derechos humanos.

Tabárez, un hombre identificado con ideas de izquierda, se ha negado a opinar sobre las denuncias contra Zuluaga, quien ingresó a la Asociación en el año 2000 y ha sido el jefe de seguridad de la “celeste” durante los 12 años en los que el entrenador ha estado al frente del equipo.

Las veces que se lo ha interrogado sobre el tema Tabárez ha exhibido su molestia.

El 25 de abril, cuando un centenar de personas se concentraron en la esquina de la Asociación para entregar la documentación contra Zuluaga, un cordón de policías les impidió llegar hasta la puerta.

“Con lo importante que es esta selección para Uruguay, que haya una persona así en ella es una falta de respeto”, se quejó Laura Consani, una estudiante de 18 años que participaba de la protesta.

Uruguay fue sede y campeón del primer Mundial de Fútbol en 1930 y volvió a alzar la copa en 1950 al derrotar a Brasil en una recordada final en el estadio Maracaná de Rio de Janeiro. En el Mundial de 2010 la “Celeste” tuvo una actuación destacada y se ubicó en tercer lugar.


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