Contra todo pronóstico, Williams va por su 8vo Wimbledon

LONDRES (AP) — Serena Williams no se cansa de repetirlo: El abierto de Wimbledon es apenas su cuarto torneo desde que regresó a las canchas tras dar a luz y no se pueden esperar grandes cosas de ella.

“Cada vez que salgo a jugar doy un gran paso”, afirmó. “Sigo dando grandes pasos y mejorando”.

Williams jugó apenas siete partidos en el 2018 antes de llegar al All England Club, donde el sábado disputará su séptimo encuentro en las últimas dos semanas al enfrentar a Angelique Kerber en busca de su octavo título de Wimbledon.

De ganar, llegaría a 24 títulos grandes e igualaría el récord de Margaret Court. Quedaría a un título de la marca de Martina Navratilova en Wimbledon.

Hace diez meses y medio, Williams tenía otras preocupaciones más serias.

Después de dar a luz a su hija Olimpia el 1ro de septiembre, Williams sufrió complicaciones, incluidos coágulos sanguíneos, y debió someterse a varias operaciones, según dijo.

“Casi no cuento el cuento, para ser sincera”, expresó la estadounidense después de despachar 6-2, 6-4 a Julia Goerges en las semifinales del jueves.

Ha estado usando leggings ajustados como medida preventiva y dice que su salud la pone nerviosa.

“Esta misma semana tuve dolores en la pierna y pensé lo peor. ‘Mi Dios, tengo una embolia pulmonar en la pierna’”, afirmó Williams. “No sabía que podía pensar esas cosas traumáticas. Especialmente ahora que tengo a mi hija, quiero estar con ella el mayor tiempo posible y apoyarla. Es interesante cómo la recuperación sicológica me está tomando más tiempo de lo que esperaba”.

Salud al margen, sus aptitudes siguen intactas.

Se alejó del circuito más de un año luego de ganar el Abierto Australiano en enero del 2017, estando ya embarazada, según reveló más adelante. Inició su retorno jugando dobles con su hermana mayor Venus en la Copa de las Federaciones en febrero. En marzo jugó sus dos primeros partidos de singles en Indiana Wells, donde perdió en la tercera ronda ante Venus.

Acto seguido cayó en su debut en Miami.

Siguieron otros dos meses de inactividad, hasta el Abierto Francés de fines de mayo, donde ganó tres partidos antes de retirarse por una lesión muscular en el pecho.

El sorteo de Wimbledon la benefició ya que no enfrentó a ninguna jugadora preclasificada, ni a ninguna de las primeras 50 del ránking, hasta que se topó con Goerges, 13ra cabeza de serie, en las semifinales.

Ahora viene la prueba de fuego: Kerber es una ex número uno que ha ganado dos títulos grandes y que nunca da una pelota por perdida.

Williams tiene marca de 22-6 en finales de Grand Slam y ya perdió una con Kerber, en el Abierto Austrliano del 2016. Ese año la alemana ganó también el Abierto Estadounidense y desplazó a Williams de la cima de la clasificación. En el 2016 Kerber llegó asimismo a la final de Wimbledon, donde cayó ante Williams en sets corridos.

Se han medido ocho veces y Williams ganó seis de esos compromisos.

Después de doblegar a Jelena Ostapenko 6-3, 6-3 en las semifinales, se le preguntó a Kerber qué veía cuando Williams estaba del otro lado de la red.

“A una campeona”, respondió, “sin ninguna duda”.

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Howard Fendrich está en http://twitter.com/HowardFendrich


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