Deportes 2 de octubre 2009 - 22:00hs

Análisis: COI propinó derrota a Chicago y también a Obama

WASHINGTON (AP). Sí­, sólo se ha perdido una sede de los Juegos Olí­mpicos. Pero el hecho de que Obama, pese a su estatura polí­tica internacional, no haya podido ganar esa sede para Chicago, podrí­a aumentar el arsenal de sus crí­ticos.

Reforzará por ejemplo, los conceptos que sus adversarios esgrimen constantemente, considerando que es muy buen orador pero malo para cerrar acuerdos, y que se trata más de una celebridad que de un estadista.

Y esto podrí­a afectar su trabajo en asuntos de mayor relevancia, como la reforma de salud, el cambio climático, la guerra.

Pese al encanto de Obama y su poder de persuasión, su presentación personal para impulsar la candidatura de Chicago como sede de los Juegos Olí­mpicos del 2016 no tuvo éxito. De hecho, sufrió una derrota vergonzosa.

Su ciudad adoptiva, considerada la segunda favorita sólo detrás de Rí­o de Janeiro, antes de la votación del viernes, no sólo perdió, sino que ocupó el último lugar, sorprendiendo a todos al quedar eliminada en la primera ronda, entre las cuatro candidatas.

La derrota podrí­a ser pronto un recuerdo distante, y quizás no sea más que una batalla perdida. Pero si por cualquier razón, Obama acumula más derrotas, su desempeño en este caso podrí­a considerarse emblemático.

Obama trató de poner la mejor cara tras su viaje.

"A veces uno juega un gran partido y aun así­ no gana", dijo Obama de regreso en la Casa Blanca, "Aunque desearí­a que hubiéramos regresado con mejores noticias de Copenhague, no podrí­a sentirme más orgulloso".

Sin embargo, cada aspecto de su participación en la búsqueda de la sede durante esta semana podrí­a reforzar las crí­ticas que crecen en su contra, incluidas las siguientes:

_Obama trata de hacer demasiadas cosas a la vez.

Resulta una labor titánica tratar de superar una de las peores crisis económicas de la historia, reestructurar la estrategia en dos guerras, reformar el sistema de salud y redefinir la postura sobre el cambio climático en un año, eso sin contar otros asuntos difí­ciles en la agenda.

Ahora, los crí­ticos preguntarán por qué Obama añadió a todas esas ocupaciones un viaje relámpago al otro lado del Atlántico, que además representó costos y, lo peor de todo, fue en vano.

_No tiene las virtudes para cerrar un acuerdo.

La historia de la derrota de Chicago tiene muchos motivos, y entre ellos, no figura quizás el viaje de último minuto de Obama a Copenhague para una presentación emotiva. Sin embargo, el presidente está ahora inexorablemente vinculado con la derrota de la ciudad, y eso no es bueno.

_Obama es una celebridad pero, ¿es eso deseable?

El propio rival republicano de Obama en los comicios, John McCain dijo algo parecido. Ahora, algunos perciben que Obama asume posturas arrogantes, al confiar demasiado en su condición de celebridad y no tanto en el trabajo arduo de ganar votos. Por ejemplo, algunos miembros del Comité Olí­mpico Internacional lamentaron que Obama hubiera permanecido sólo cinco horas en Copenhague, despegando hacia Washington horas antes de que se anunciara el resultado de la votación.

"Puede ser que algunos miembros del COI hayan visto esto como una falta de respeto", dijo Kai Holm, ex miembro del organismo.

_Es demasiado informal con el uso de su propio tiempo.

La Casa Blanca ha sido cuestionada por su tendencia a recurrir a Obama como su único polí­tico capaz de cerrar acuerdos, sin otras opciones. Otros gobiernos sólo han enviado al presidente cuando realmente lo han necesitado y habitualmente cuando saben que pueden ganar. El riesgo de exposición excesiva reducirí­a la efectividad.

_Es inexperto y aún debe aprender.

Los votos del COI son notablemente difí­ciles de contar antes de que se emitan. Pero lo mismo pasa con el Capitolio. ¿Tendrá Obama un desempeño tan pobre para predecir cómo se emitirán los votos en el Congreso sobre la reforma de salud? ¿Tomará decisiones estratégicas malas también en el desenlace de ese debate, durante la recta final del año?

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Nota _ Jennifer Loven es corresponsal de la AP en la Casa Blanca desde el 2002. Julie Pace reportó desde Copenhague.

FUENTE: Agencia AP