Béisbol Béisbol -  11 de mayo 2010 - 14:00hs

Un año de ajustes y cambios para Johan Santana

NUEVA YORK (AP). Después de una reciente salida de Johan Santana, el manager de los Mets Jerry Manuel repasó las cualidades del zurdo venezolano.

Pero Manuel no habló de la velocidad de la recta de su as sino que puso énfasis en la forma con la que se las arreglaba para escapar aprietos.

El juego en mención fue contra una alineación los Dodgers de Los Angeles sin Manny Ramí­rez, durante un tarde de mucho viento en Nueva York.

No habí­an pasado tres innings y la cuenta de lanzamientos de Santana andaba disparada por las nubes.

Tal ha sido el patrón del zurdo tras siete aperturas en la campaña, a menudo sobre los 100 pitcheos a llegar al sexto capí­tulo.

Santana tiene 31 años. La velocidad de su recta no es la misma de antes, la de 93-94 millas por hora que solí­a soltar cuando en 2006 ganó su último Cy Young con los Mellizos de Minnesota.

El Santana de hoy se asocia cada vez más con descripciones de perseverancia, inteligencia y garra.

"La clave para él es la ubicación de sus pitcheos", decí­a Manuel. "Sé que mucha gente se concentra en lo de la velocidad y ese tipo de cosas, pero la ubicación es lo esencial para él. Sabe lo que se tiene que hacer para lanzar. Sea lo que sea, es un tipo que sabe competir".

Ciertamente es temprano, pero 2010 ha sido un año exigente y hasta traumático para el venezolano (3-2, 4.54 de efectividad).

Precisamente después de ese partido contra los Dodgers fue cuando registró la peor apertura de su carrera de 11 campañas en las Grandes Ligas, una en la que los Filis de Filadelfia lo zarandearon con 10 carreras y ocho hits, incluyendo cuatro jonrones, en tres entradas y dos tercios.

Si bien se fue sin decisión, Santana se recuperó posteriormente con una apertura de calidad frente a los Gigantes de San Francisco, reconociendo que vení­a de pasar "los cinco dí­as más largos de mi carrera".

Cubrió siete innings y dos tercios, la primera vez en la temporada en la que lanzó hasta el octavo episodio.

Fue en ese partido en el que Santana realizó un cambio radical en su movimiento en la lomita.

Su estilo de siempre fue poner alto el guante, tapándose la cara, para recibir las señales de su catcher. Ya no lo hará así­, dejando el guante a nivel de la cintura con el fin de relajar más sus hombros y, aún más importante, cuidar de no avisar a los bateadores rivales sobre el pitcheo que se dispone a hacer.

"Quiero darme un poquito más de tiempo para agarrar bien la bola", dijo Santana. "Estaba avisando qué iba a lanzar porque estaba moviendo demasiado el guante y creo que con esto lo hago menos".

Se trata de la clase de ajustes que se convierten en habituales en los lanzadores cuando traspasan la barrera de los 30 años y ya no pueden depender exclusivamente de la recta y, en su caso particular, del cambio.

La realidad ahora es que Santana ya no apunta a ser un pitcher simplemente dominante, sino uno efectivo.

Esto es algo que se refleja en los comentarios de sus propios compañeros: "lo mejor que hizo fue la variedad de los pitcheos, ubicándolos bien y usando los cambios de velocidad", declaró Henry Blanco, su compatriota y receptor de los Mets.

Y no está de más que tenga la personalidad para encarar situaciones difí­ciles y salir bien librado, sin importar que le cuesten sudar más de la cuenta.

"No me importa tener que batallar. Yo tengo que encontrar la forma de sacar el inning", dijo Santana. "Tengo que perseverar y no parar de ser agresivo".

Santana se operó el codo izquierdo a finales del año pasado para acabar con las molestias que habí­an afectado su slider. Después de la recta y el cambio, ese es su tercer pitcheo en orden de importancia en su repertorio y es vital para enfrentar a los bateadores zurdos.

"Los estoy trabajando más y sintiendo más cómodo con él", dijo. "Dije desde un principio que lo iba a trabajar más y eso es lo que estoy haciendo, poco a poco colocándolo en mi repertorio".

También es un lanzador más pragmático sobre lo que se debe hacer en el montí­culo: "La situación del juego te deja saber que no es cuán duro la lanzas, sino cómo la lanzas y dónde la lanzas".

FUENTE: Agencia AP