Fútbol Fútbol -  31 de mayo de 2012 - 11:00

¿Silbatina al himno? Polí­tica salpica final de Copa del Rey

MADRID (AP). Hasta que el balón empiece a rodar el viernes en la final de Copa del Rey entre Athletic de Bilbao y Barcelona, el fútbol será un mero actor secundario.

Una mezcla entre polémicas protestas contra sí­mbolos nacionales y viejas reivindicaciones ha empañado la previa al partido, que disputan en Madrid los equipos más representativos del Paí­s Vasco y Cataluña, dos regiones en las que el sentimiento nacionalista de pertenencia a un territorio independiente de España está más arraigado.

"La mezcla entre fútbol y polí­tica es inevitable", dijo Javier del Rey, profesor de Ciencias Polí­ticas en la Universidad Complutense de Madrid. "El fútbol tiene una dimensión polí­tica, porque aglutina emociones colectivas e identidades".

Nada mueve más a los españoles que el fútbol. Y la Copa es un escaparate mediático de repercusión mundial.

La actual polémica se remonta a 2009, cuando una final de Copa entre los mismos protagonistas se vio afectada por una monumental silbatina de las aficiones al himno nacional y al rey Juan Carlos de Borbón cuando hací­a su entrada en el palco de autoridades, que fue sorpresivamente censurada por la cadena pública Televisión Española (TVE).

Tres años después, España sigue sumida en una grave crisis económica y la popularidad de instituciones como la monarquí­a está en picada tras conocerse episodios como el accidente del rey mientras cazaba elefantes en Africa.

En ese caldo de cultivo, Esperanza Aguirre, destacada dirigente del gobernante Partido Popular y presidenta regional de Madrid, sugirió el martes que la final deberí­a suspenderse inmediatamente si seguidores vascos y catalanes repetí­an una protesta similar contra el himno o la familia real, que en esta ocasión estará representada por el prí­ncipe de Asturias, Felipe de Borbón.

Las palabras de Aguirre provocaron una catarata de reacciones. Por un lado, se descartó una eventual suspensión del partido y, por otro, la mayorí­a de los lí­deres polí­ticos, incluso de su propio partido, apelaron a la libertad de expresión de la ciudadaní­a.

Hasta tal punto llegó el debate, que las autoridades hicieron saber que el himno que sonará en el estadio Vicente Calderón, escenario de la final, será una versión abreviada de apenas 27 segundos, en lugar de los 52 que hubiera exigido el protocolo monárquico si Juan Carlos, todaví­a convaleciente de su operación en la cadera, estuviera presente.

En una última vuelta de tuerca, la justicia autorizó una marcha ultra derechista _inicialmente prohibida_ en defensa de la unidad de España, que tendrá lugar el mismo viernes en Madrid, con la capital ibérica tomada por seguidores de Barcelona y Bilbao.

"Las protestas, guste o no, son legí­timas", afirmó Del Rey. "No hay que darle más importancia. Si se concede esa importancia, convertimos en categorí­a lo que es simplemente una anécdota".

"Esas pitadas no representan ni al conjunto de Cataluña ni al del Paí­s Vasco. A veces se confunde la parte por el todo y así­ es cómo se envenenan las relaciones", agregó.

El gobierno anunció el despliegue de 2.300 agentes para velar por la seguridad en el Vicente Calderón y los puntos de reunión de las respectivas hinchadas en la ciudad.

Preguntados acerca de las protestas, los jugadores de Bilbao y Barsa quisieron recordar que la Copa es sólo un partido de fútbol.

"Es fútbol. No hay más", dijo el central del Barcelona Gerard Piqué. "Lo que queremos es centrarnos en el partido. Los aficionados son libres de expresar lo que quieran. En el paí­s hay cosas mucho más importantes".

FUENTE: Agencia AP

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