Tras una ofensiva ante la justicia internacional, los palestinos han lanzado una ofensiva futbolística, pidiendo la exclusión de Israel de la FIFA, una lucha en la que tienen el apoyo del militante sudafricano antiapartheid Tokyo Sexwale.
Al recorrer Hebrón con una delegación palestina, Sexwale se topó en varias oportunidades con algunos de los 21 retenes vigilados por soldados israelíes a lo largo y ancho de esta ciudad, la mayor de Cisjordania ocupada.
Hebrón es un polvorín en el que unos 700 colonos israelíes viven en medio de más de 200.000 palestinos, bajo la protección de fuerzas de seguridad del Estado de Israel.
Invitado por la Federación Palestina de Fútbol, Sexwale, presidente de Global Watch, que milita contra el racismo en el deporte, visitó varias ciudades del territorio palestino, tres semanas antes de un Congreso de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), en el que podría examinarse el pedido palestino de excluir a Israel.
En Belén, la omnipresencia de la barrera de separación construida por Israel en Cisjordania, que los palestinos bautizaron "muro del apartheid", impresionó a Sexwale, sin por ello hacerle perder su optimismo.
Para este exministro sudafricano, que vio caer el régimen racista del apartheid en su país, palestinos e israelíes verán nacer la paz.
Entre las tácticas que han dado resultado, estima este hombre de negocios filántropo, se encuentra el boicot, gracias al cual la Sudáfrica del apartheid resultó excluida de la FIFA hasta 1992.
Los palestinos afirman contar con el apoyo de países africanos y asiáticos para alcanzar los votos requeridos (tres cuartos del total) en Zúrich.
Palestina solicita a la FIFA que suspenda a Israel, denunciando "su comportamiento racista contra los árabes" y acusando a Israel de obstaculizar las actividades deportivas en los territorios ocupados, sobre todo imponiendo restricciones de movimientos a los deportistas palestinos entre la Franja de Gaza y la Cisjordania ocupada.
Para Shlomi Barzel, quien está a cargo de la comunicación de la Federación israelí, el pedido palestino de exclusión del Estado de Israel es un modo de "mezclar política y deporte, lo cual es totalmente contrario a la visión de la FIFA".
"Estamos seguros de que el Congreso rechazará esta propuesta sin fundamento", agregó.
Cuando Sexwale estaba en la cárcel de Robben Island, donde Mandela permaneció 18 años, el fútbol servía de escape a los rebeldes para mostrar su rechazo a los deportes de sus carceleros blancos, el rugby y el cricket.
Los líderes opositores más peligrosos para el régimen segregacionista eran enviados a la isla y allí llegó Mandela en 1964.
Un puñado de aquellos presos promovió en los años sesenta una liga de fútbol, regida por una federación, la Makana Football Association, que pidió una y otra vez que sus carceleros blancos les dejaran organizar una competición. Tras varias negativas, los jefes de la prisión aceptaron.
"Nosotros éramos todos hombres, todos negros y todos prisioneros. Ellos eran todos hombres, todos blancos y todos hombres libres", había contado Sexwale hace cinco años.
"No había fair play en ese sentido, pero el fútbol nos mantenía vivos. Nos permitía ilusionarnos con algo y no deprimirnos", contó.
FUENTE: AFP