La confianza de Ray Kerr resultó ser verdadera, debido a que pasó las siguientes horas transformándose de una figura poco conocida a un héroe de la postemporada. Su estelar presentación como opener combinada con cuadrangulares de Michael Harris II, Ozzie Albies y Matt Olson guiaron a los Bravos de Atlanta a una victoria por 6-2 sobre los Phillies en un decisivo Juego 3 en la Serie del Comodín de la Liga Nacional de la MLB.
El manager de los Bravos, Walt Weiss, no se guardó nada en este encuentro. Cuando Bryce Harper llegó a batear con dos outs en el octavo episodio, el abridor del Juego 1, Chris Sale, entró al terreno entre una enorme ovación. Dos días después de trabajar hasta el séptimo inning, Sale necesitó apenas cuatro pitcheos, todos slider, para ponchar a Harper.
Una gran salida en decisivo partido en ronda de comodín de la MLB
Cuando los Bravos anunciaron que Kerr se desempeñaría como opener en este juego de todo o nada, había motivos para debatir la decisión. El zurdo de 32 años cuenta con apenas 48 presentaciones de por vida, nueve de las cuales fueron este año. Se perdió la mayor parte de las últimas dos campañas mientras se recuperaba de una cirugía Tommy John.
Sin embargo, Kerr lució como un afianzado veterano al permitir apenas un imparable a lo largo de 3.1 entradas en blanco. Su misión era dominar a los dos cañoneros zurdos en la parte alta de la alineación de Filadelfia, Kyle Schwarber y Harper. Duró lo suficiente en la lomita para enfrentarse a ambos en dos ocasiones. Schwarber conectó un sencillo y negoció un boleto. Harper se ponchó y fue retirado con un roletazo.
Kerr ya había trabajado 3.1 entradas en dos ocasiones por Atlanta en septiembre. Sin embargo, este esfuerzo de 47 pitcheos superó por 12 lanzamientos la mayor cantidad realizada en cualquiera de sus nueve presentaciones de la temporada regular.
FUENTE: MLB