Novak Djokovic pasó su segunda noche en Australia en un centro de retención de Melbourne en su participación al Australian Open tras la anulación de su visado: el mejor tenista del planeta podría conocer su suerte el lunes, mientras en Serbia, el presidente del país y el padre del jugador denunciaron una "caza política".
El tenista no ha querido comunicar si está vacunado contra el Covid-19, y fue conducido allí tras la anulación de su visado por las autoridades australianas, que le han negado la entrada en el país, al no tener los documentos necesarios para obtener una derogación médica de la obligación de vacunarse.
El número uno mundial espera el término de su batalla judicial para continuar en el territorio australiano en este hotel de mala reputación. Un incendio estalló allí en diciembre, forzando a su evacuación. Personas retenidas se quejaron en las redes sociales, apoyándose en fotos, de encontrar gusanos y mohos en los alimentos. Y en octubre, 21 personas contrajeron allí el Covid-19.
"Ese hotel es infame", lamentó el presidente serbio Aleksandar Vucic.
MANIFESTACIONES POR NOVAK DJOKOVIC
El ministerio de Asuntos Exteriores serbio precisó en un comunicado difundido el jueves haber realizado una "protesta oral" al embajador de Australia en Belgrado debido al "tratamiento inapropiado" a Djokovic.
"No es un criminal, un terrorista o un inmigrante ilegal, pero ha sido tratado de esa forma por las autoridades australianas, lo que ha provocado la indignación de sus aficionados y de ciudadanos de Serbia", precisa el comunicado.
En Belgrado, unos centenares de personas se reunieron, siguiendo la petición del padre de Novak Djokovic, Srdjan Djokovic.
"Cumplió todas las condiciones necesarias para su entrada y su participación en el torneo, que habría ganado seguro. Ya que se trata de Novak, el mejor jugador de tenis y deportista del mundo", había declarado el padre antes en una rueda de prensa
