MELBOURNE, Australia (AP). La vida ha cambiado mucho para Roger Federer desde que terminó en llanto tras perder la final del Abierto de Australia del año pasado ante Rafael Nadal.
El sábado, dos días antes del inicio del primer Grand Slam de 2010, las preguntas apuntaban a su reciente experiencia como padre, con algunos desvíos al tema de su amistad con el golfista Tiger Woods.
Federer nunca mencionó al español Nadal, al serbio Novak Djokovic _su verdugo en las semifinales en Australia en 2008_, o al argentino Juan Martín del Potro, quien lo derrotó en la final del Abierto de Estados Unidos del año pasado.
Tampoco le preguntaron por los tres hombres que le siguen en el ranking mundial. Nadal, campeón defensor, y el británico Andy Murray habían sido sometidos a preguntas sobre su favorito para ganar en Melbourne Park. Pero no Federer.
Ahora que está casado, tiene mellizas, y ganó sus 14to y 15to títulos de majors para superar el récord de Sampras, Federer parece más propenso a hablar sobre otros temas _sobre el jetlag y cómo afecta a la familia, o si puede quedarse despierto hasta tarde para ver el tenis en la televisión sin perder mucho sueño.
Pero está seguro que eso no ha disminuido su deseo por ganar más títulos.
"Todavía tengo ese apetito", indicó. "Estoy trabajando igual de duro. No he estado sólo cuidando los bebés".
"También me gusta entrenar por la mañana, hacer el trabajo duro. Siento que mi juego está donde debe estar".
Federer debutará en Australia el martes, así que organizó partidos de exhibición el domingo para ayudar a recaudar dinero para los damnificados del terremoto en Haití.
Nadal arrancará el lunes y buscará su primer título de Grand Slam desde su visita anterior a Australia el año pasado, cuando consiguió su primer título de major en una cancha dura.
Pero luego el año fue en picada para el español, que tras cuatro títulos consecutivos del Abierto de Francia fue eliminado en la cuarta ronda en Roland Garros, y sufrió una temporada repleta de lesiones.
Aún así, Nadal consiguió seis cinco títulos y ayudó a España a coronarse en la Copa Davis.
Nadal, campeón de seis Grand Slams, sabe que no es el favorito en Melbourne Park y reconoce que el número uno Federer merece ese honor, pero tampoco piensa que deben darlo por vencido.
"No tuve malos resultados en los cinco últimos meses", señaló. "No gané. No tuve resultados perfectos. Pero jugué, y estuve en pelea en todos los torneos".
"Es cierto que no tuve muy buenos resultados contra los mejores jugadores, pero aunque no jugué muy bien, tampoco jugué mal. Así que sólo necesito (mejorar) un poco más".
Nadal cree que tener el Abierto de Australia al comienzo de la temporada hace que sea una competencia impredecible.
"Muchos jugadores pueden ganarlo", dijo. "No quiero decir que todos, pero 12 ó 13 jugadores tienen buenas posibilidades".
Federer y Nadal han ganado 17 de los 19 últimos majors, una racha interrumpida sólo por el título de Djokovic en Australia en 2008 y la victoria de Del Potro sobre Federer el año pasado en el US Open.
En la rama femenina, una de las grandes atracciones es el regreso de la belga Justine Henin, ex número uno del mundo.
La ganadora de siete títulos de Grand Slam sorprendió al mundo del tenis en mayo de 2008 al anunciar su retiro, mientras ocupaba la cima de la clasificación, alegando que había perdido la pasión por el deporte.
Ahora, asegura que el tiempo de descanso le dio una mentalidad nueva y mejorada.
"No creo que las cosas sean igual que antes porque aprendí mucho en los últimos 18 meses", afirmó. "No diría que he cambiado, pero probablemente he crecido".
Durante su ausencia del tour, la tenista de 27 años se convirtió en embajadora de buena voluntad de la UNICEF y viajó a Congo y Cambodia para ayudar en campañas de vacunación. A fines de 2007, se divorció del esposo con el que estuvo casada durante cinco años.
"Me di cuenta de que yo era alguien, más allá de ser una tenista. Y esa persona es muy importante ahora", afirmó.
FUENTE: Agencia AP

