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RPC TV Panamá
Deportes 23 de agosto de 2009 - 18:00

Bolt por partida triple agranda su leyenda en Berlí­n

BERLIN (AP). Usain Bolt escribió con letras de oro su nombre en la historia del atletismo en la misma pista donde el legendario Jesse Owens ganó cuatro oros en los Juegos Olí­mpicos de 1936.

Tres victorias y dos asombrosos récords en los 100 y los 200 metros coronaron a Bolt en el mundial de Berlí­n como un velocista capaz de marcar una época y cuyos lí­mites todaví­a no se conocen.

Las luces del estadio olí­mpico se apagaron definitivamente el domingo tras nueve dí­as de competición que, además de Bolt, tuvieron en Elena Isinbayeva, y su inesperada derrota, Kenenisa Bekele y la sudafricana Caster Semenya, con las dudas sobre su género, a tres de los indiscutibles protagonistas de este campeonato.

Cuando Bolt salió a disputar la final del hectómetro todaví­a persistí­an ciertas dudas sobre su estado de forma. Nada más lejos de la realidad.

El jamaiquino marcó un tiempo de 9.58 segundos que dejó boquiabierto al mundo, sin conceder una sola opción a su gran rival, el estadounidense Tyson Gay.

Pero Bolt no habí­a terminado con su repertorio de exhibiciones. Unos dí­as después, en una carrera que será recordada durante años, destrozó su propia plusmarca de los 200 metros, parando el reloj en un asombrosos 19.19 segundos.

"Nunca olvidaré Berlí­n", dijo.

Bolt se colgó también el oro del 4x100 con Jamaica. Esta vez sin récord del mundo. El pleno de Bolt el año pasado en los Juegos Olí­mpicos de Beijing, con tres oros y tres récords del mundo, no pudo repetirse en Berlí­n por culpa de los relevos.

Una anécdota, realmente, que no mancha el inmaculado palamarés de victorias de Bolt desde que irrumpió en la competición en Juegos Olí­mpicos y mundiales.

Pero la relación de Bolt con la grada del estadio olí­mpico ha ido más allá de la propia competición.

Sus inesperadas apariciones en la estética pista azul del estadio para firmar autógrafos y su inagotable repertorio de gestos ante las cámaras cautivaron a un público que no tuvo más remedio que rendirse a sus pies.

Gracias a Bolt y Shelly-Ann Fraser, vencedora del 100 femenino, Jamaica ha dominado las pruebas de velocidad con una abrumadora superioridad de cinco victorias sobre Estados Unidos, incluidas las dos pruebas del 4x100.

Sólo la estadounidense Allyson Felix puso un punto y aparte a las victorias jamaiquinas con su victoria en los 200 metros.

Pero en Berlí­n, hubo mundial al margen de Bolt.

Isinbayeva, indiscutible reina del salto con pértiga, dio en la capital alemana su peor imagen. Durante la final del concurso, ni siquiera llegó a realizar un salto válido y quedó apeada sin ni siquiera luchar por las medallas o superar su récord del mundo de 5,05 metros.

"No tengo una explicación para lo que ha pasado o porqué he perdido", señaló la rusa poco después. "Simplemente pienso que es el destino".

La sudafricana Caster Semenya fue otro de los nombres propios en el mundial, por motivos deportivos y extradeportivos.

Semenya, de sólo 18 años, irrumpió con una fuerza inusitada en la prueba de 800 metros, en la que se impuso con gran autoridad para colgarse su primer oro en un mundial.

Sin embargo, esta joven, casi adolescente, se vio involucrada en una extraña polémica sobre su género. Es decir, se llegó a cuestionar si era hombre o mujer.

Tras conocerse que Semenya habí­a sido sometida a diversas pruebas médicas para determinar su género, el debate estaba servido, máxima al ver la superioridad con la que esta atleta prácticamente desconocida se imponí­a a sus rivales.

Familiares, entrenadores y algunas autoridades deportivas pidieron respeto para Semenya y que no se dudosa ya más. Era difí­cil.

"Ella me dijo que no entendí­a tanto alboroto", dijo el director del equipo sudafricano, Phiwe Mlangeni-Tsholetsane. "Ella cree que es un talento que le dio Dios y lo va a aprovechar".

El etí­ope Kenenisa Bekele tampoco faltó a su cita con la gloria y, al igual que en Beijing, dobló victoria en los 5.000 y los 10.000 metros.

Bekele es por derecho propio uno de los mejores fondistas de todos los tiempos.

Rusia logró un pleno de tres victorias en las pruebas de marcha, que confirman a la escuela de marchadores rusa como la más brillante del momento.

Valery Borchin y Olga Kaniskina ganaron en los 20 kilómetros marcha, mientras que Serguei Kirkiapkin lo hizo en los 50 kilómetros.

En la siempre idealizada maratón, Kenia dominó en hombres y China en mujeres. El keniano Abel Kirui y la china Bai Xue fueron los más rápidos en recorrer los 42 kilómetros de un bello circuito urbano por la calles de Berlí­n que desembocaba en la emblemática Puerta de Brandemburgo.

Sometida por Jamaica en la velocidad, Estados Unidos dominó los 400 metros. Sanya Richards venció con solvencia, mientras que LaShawn Merrit demostró a su compatriota Jeremy Wariner que su victoria el año pasado en Beijing no fue una casualidad y le volvió a batir en el mundial.

Y, no tan mediática como Bolt, el mundial se cerró con un tercer récord, y no precisamente de velocidad.

La polaca Anita Wlodarczyk fijó un nuevo récord de 77,96 metros en lanzamiento de martillo.

Ella también es parte de la historia de Berlí­n.

FUENTE: Agencia AP

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