NUEVA YORK (AP). La imagen que Rafael Nadal deja del Abierto de Estados Unidos se puede resumir como contradictoria.
Despachado 6-2, 6-2, 6-2 el domingo por el argentino Juan Martín Del Potro, Nadal descargó todo el suplicio de las últimas semanas en las que jugó mermado físicamente.
La dolencia afloró, según dijo, en el Masters de Montreal, que fue el segundo torneo que disputó tras su reaparición en el circuito, y luego se agudizó en la siguiente parada en Cincinnati.
"El abdominal me ha estado matando desde la primera semana", dijo Nadal tras quedarse con las ganas de completar el cuarteto de títulos de Grand Slam en su carrera.
Pero se cuidó mucho de escudarse en sus problemas físicos para justificar la tercera derrota seguida que sufre a manos de Del Potro.
"No quiero que se tome como excusa", indicó.
Sus elogios al argentino que está a punto de cumplir 21 años fueron superlativos, un adversario que ha dejado de ser promesa para entreverarse entre los cinco mejores del mundo.
"No me impresionó nada porque le conozco y sé que es uno de los mejores del mundo. Es más joven y va mejorando", sostuvo. "Cuando un jugador está subiendo ve el camino más claro. Todo lo que venga es positivo y tiene el tenis para hacerlo".
La derrota fue la peor que haya sufrido Nadal en torneos del Grand Slams y fue obvio que la dolencia socavó su habilidad para ejecutar el saque e incluso le restó velocidad en sus desplazamiento.
Nadal dijo que lo que más echó de menos fue que con un saque endeble no pudo sumar "puntos gratis", al verse desbordado por un rival que le hizo la vida imposible con la potencia que emplea para todos sus golpes.
"Nunca pude sacar bien, como lo hago habitualmente, con buena predisposición", dijo. "Los únicos días que estuve bien del abdominal fueron dos partidos y medio en Cincinnati. He sufrido más de la cuenta en los demás".
¿Y qué tal si hubiese estado a plenitud?
Nadal no lo pensó dos veces cuando replicó que Del Potro "también me habría ganado".
Y tampoco lo hubiera hecho en los otros partidos que perdió ante Del Potro en Montreal y luego frente a Novak Djokovic en Cincinnati, diciendo que aún le falta alcanzar el ritmo de competencia para jugar contra los mejores del circuito.
Ahora, Nadal viaja a España para que sus médicos le den un nuevo diagnóstico e iniciar un tratamiento. Por lo pronto no estará en las semifinales de la Copa Davis, en la que España enfrentará a Israel dentro del objetivo de revalidar la corona.
Por más que en su regreso no ha podido ganarle a ninguno de la elite, se lleva de Nueva York la satisfacción que ha vuelto al segundo lugar del ranking y sensaciones favorables para afrontar la próxima temporada.
"Estoy tranquilo y contento de cómo ha ido todo", dijo.
FUENTE: Agencia AP