KANSAS CITY (AP). Miguel Cabrera entró al vestuario del club visitante en el Kauffman Stadium, vestido con un elegante traje gris, luciendo completamente relajado en un miércoles en el que es el centro de toda la atención.
Una noche que, muy probablemente, resultará en un puesto en la historia.
El venezolano comenzó el día encabezando la Liga Americana en promedio de bateo (.331), jonrones (44) y empujadas (139), lo que le coloca al borde de convertirse en el primer jugador en las mayores en ganar la codiciada Triple Corona desde que Carl Yastrzemski, de Boston, lo hizo en 1967.
Cabrera estaba en la alineación titular, bateando tercero y jugando la antesala.
"Yo he estado en dos o tres programas nacionales, respondiendo a las mismas preguntas", dijo el manager de los Tigres Jim Leyland, que dijo que la decisión de jugar en última instancia le correspondía a Cabrera. "Yo he disfrutado verle jugar. Uno disfruta ver algo así".
Solamente el novato Mike Trout, de los Angelinos, representaba una amenaza al segundo título de bateo consecutivo para Cabrera, y Curtis Granderson, de los Yanquis, tenía la oportunidad de batear más jonrones.
Josh Hamilton, de los Rangers, finalizó con 43 jonrones previamente en la jornada.
La carrera del venezolano en pos de la historia, no obstante, ha transcurrido básicamente en forma discreta, eclipsada por las excitantes contiendas por los playoffs, la enorme popularidad de la NFL y las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
FUENTE: Agencia AP