Fútbol Americano NFL -  19 de diciembre 2013 - 22:47hs

¿Es el Super Bowl o "Los juegos del hambre"?

A juzgar por todas las terribles predicciones, se podría pensar que el 2 de febrero en el estadio MetLife se van a jugar "Los juegos del hambre" y no el Super Bowl.

"El frío o la nieve es una cosa", dijo Phil Dawson, de los 49ers de San Francisco, "pero si se trata de una tormenta de nieve, eso podría estar muy mal... trastornaría todo. No estoy seguro de cómo podría funcionar".

Tenga en cuenta que Dawson es un pateador. Y para ser justos, si consulta a otros cuantos jugadores y dueños de la NFL —que tiene la última palabra sobre los estadios que albergan el Super Bowl— obtendrá diferentes opiniones acerca de la conveniencia de jugar el partido más importante de la temporada desafiando la fuerza de la naturaleza. Muchos crecieron jugando o viendo el partido de esa manera y todavía lo adoran, mientras que otros simplemente estaban más que dispuestos a escapar del frío y permanecer bajo techo.

Pero jugadores y propietarios están de acuerdo con algo que el liniero de los Colts Cory Redding dijo recientemente acerca de cambiar unas horas de incomodidad en el exterior por la oportunidad del título.

"La nieve, el viento, la lluvia gélida no importan", dijo Redding. "Sólo hacen que el confeti se sienta mucho mejor".

Los tipos que los contratan se sienten igual, a pesar de que todos menos uno o dos de los 32 propietarios serán acomodados en palcos esa noche en lugar de estar abajo en la cancha. Pero otro puñado pondrá más atención de lo normal, y no sólo al juego, sino a la semana que lo precede.

Al igual que los coanfitriones John Mara de los Giants y Woody Johnson de los Jets, esos propietarios tienen franquicias con estadios al aire libre en ciudades de clima frío. Y si este Super Bowl consigue impresionar en Nueva York, entonces el razonamiento es que el gran juego se puede hacer en cualquier lugar: Foxborough, Filadelfia, Washington, Nashville, Chicago, Kansas City o Denver.

Los propietarios en esas ciudades, y en muchas otras, han abordado el tema antes, y sobre todo últimamente, aunque ninguno ha respaldado sus palabras con dinero o recursos, ni lo hará hasta que se inicie el proceso de postulación para el Super Bowl del 2019 a mediados del próximo año.

Después de Nueva York, los próximos tres Super Bowl se jugarán en Glendale, Arizona (2015); Santa Clara, California (2016), y Houston (2017). Los finalistas para el 2018 son Indianápolis, Minneapolis y el perenne favorito Nueva Orleáns, y los tres tienen —o tendrán, en el caso de Minneapolis— un estadio techado. El ganador se anunciará en mayo.

Para entonces, los propietarios que quieran competir para la edición del 2019 habrán empezado a recaudar efectivo de grupos empresariales y cívicos, y habrán formado comités de candidatura. No es un pequeño compromiso. Después de llevarse la sede del 2014, en una votación celebrada durante las reuniones de propietarios de la NFL en el 2010, el comité anfitrión de Nueva York-Nueva Jersey recaudó 70 millones de dólares para cubrir el costo de organizar el evento. Su cuenta final tendrá que cubrir todo, desde la erección de un enorme tobogán en el distrito comercial Times Square hasta una serie de planes de contingencia para limpiar la nieve y llevar más de 80.000 aficionados al estadio MetLife el día del partido.

___

Jim Litke es columnista deportivo de The Associated Press. Está en Twitter como: Twitter.com/JimLitke

FUENTE: JIM LITKE (Associated Press)