La cita de Londres-2017 está dejando por ahora un sabor agridulce. Por un lado, nunca un Mundial de atletismo había tenido tanto público. Por otro, la caída de Usain Bolt y las flojas marcas están dando un tono gris a la competición.
Pero a nivel de competencia puramente deportiva, las sensaciones no han sido las mismas.
La carrera masculina de 100 metros, la prueba reina del Mundial, vio como Usain Bolt, invicto en esta disciplina, cedía su corona después de haberse impuesto en todas las finales de grandes eventos desde los Juegos de Pekín-2008.
Bolt fue bronce, mientras que el oro fue para el 'malquerido' estadounidense Justin Gatlin, con una marca mediocre de 9.92, lejos de los 9.58 colocados como récord del mundo por el jamaicano en Berlín-2009.
Sebastian Coe, presidente de la IAAF, reconoció que el que ganara Gatlin, de 35 años y suspendido cuatro años por dopaje entre 2006 y 2010, "no fue el mejor guion" para la carrera.
Gatlin debió soportar los abucheos del público antes de la carrera y durante la entrega de premios.
Más allá de la prueba masculina de 100 metros, ninguna de las marcas de este Mundial ha sido destacable.
La otra gran carrera de este Mundial era la final de 400 metros, con Wayde Van Niekerk, señalado como sucesor de Bolt en el espacio mediático que ocupaba el jamaicano. Pero el sudafricano, pese a ganar el oro, defraudó con un tiempo mediocre de 43.98.
Van Niekerk había destrozado un año antes el récord mundial de 400 metros, en la final de los Juegos de Rio-2016, con 43.03, superando la plusmarca que el estadounidense Michael Johnson había conservado durante 17 años.
Queda como punto de interés ver si Van Niekerk es capaz de hacer el doblete de 200 y 400 metros, con lo que igualaría a Johnson, que lo logró en el Mundial de Gotemburgo-1995 y en los Juegos de Atlanta-1996.
- En espera de las pruebas de fondo -
Las pruebas de 200 y 400 metros anunciaban un duelo entre el sudafricano y el botsuanés Isaac Makwala, el otro atleta que buscaba ese doblete, pero una gastroenteritis apartó a este último de la competición.
Makwala tuvo que renunciar a la primera ronda de 200 metros, quedando eliminado, y no se pudo presentar a la final de 400 metros, quitando cierto interés a estas dos pruebas, y dejando el camino expedito a Van Niekerk.
Ahora casi todo el interés está fijado en las pruebas de fondo, para ver si el británico Mo Farah y la etíope Almaz Ayana completan el doblete de 5.000 y 10.000 metros, tras imponerse ambos en la distancia larga.
Farah, dominador los últimos años de las pruebas de fondo, busca la despedida ideal de la pista, antes de pasarse al maratón.
Aunque lo que se espera de este Mundial es que Usain Bolt, que se retira del atletismo, pueda hacerlo a lo grande.
Tras fallar en su intento de jubilarse con el oro en los 100 metros, queda esperar que se retire en lo más alto del podio en su despedida en el relevo 4x100.
Será la última prueba del Mundial de Londres-2017 y todo el mundo espera un final feliz de la era Bolt.
Pero Estados Unidos, con Gatlin y Christian Coleman, oro y plata en 100 metros, tratará de aguar la fiesta al cuarteto jamaicano.
Bolt, que lleva catorce medallas en Mundiales (11 de ellas de oro) busca la 15ª, con lo que superaría el récord de 14 de su compatriota Merlene Ottey.
Frente a esta falta de grandes duelos y de marcas, el ambiente en las gradas es el mejor en la historia de los Mundiales.
Los organizadores tuvieron una brillante idea, suprimir las jornadas matinales entre semana que existían en anteriores campeonatos.
De esta forma, el Mundial de Londres-2017 solo tiene jornadas matinales los dos fines de semana, mientras que entre lunes y jueves hay solo pruebas de tarde.
Londres-2017 ha ganado una apuesta a nivel de público que será difícil que Doha-2019 pueda igualar o acercarse.
FUENTE: AFP