El árbitro de la final de la Copa del Mundo de Rugby de 2015, Nigel Owens, reveló a la BBC haber pedido ser castrado químicamente cuando se dio cuenta de que era homosexual.
"Yo no quería ser gay. Le pedí a mi doctor que me castrara químicamente", admitió el colegiado, considerado como uno de los mejores del mundo.
Owens, de 45 años, reveló que cayó enfermo, llegando a sufrir bulimia.
"Arbitrar una final de la Copa del Mundo entre Australia y Nueva Zelanda ante 85.000 personas en el estadio y millones de telespectadores te mete muchísima presión, pero, a pesar de eso, no es nada comparable al hecho de aceptarme a mí mismo, tal como soy", explicó el árbitro.
"Conseguir aceptar lo que era me salvó la vida", prosiguió Owens, quien ha estado presente en los mundiales de 2007, 2011 y 2015.
Además, el colegiado relató que intentó suicidarse mezclando whisky con paracetamol.
"Si no estás contento con lo que eres, no te convertirás en la mejor versión de ti mismo ni destacarás en lo que haces. No apreciarás la vida", aseguró el galés, que pasó cinco días en el hospital tras su tentativa de suicidio.
FUENTE: AFP




