DAYTONA BEACH, Florida, EE.UU. (AP). Las casas rodantes de millones de dólares todavía están en el Daytona Internacional Speedway y los fanáticos abarrotan las tiendas.
Todo parece normal en la antesala del Daytona 500, la primera carrera de la temporada de NASCAR. ¿Es todo un espejismo?
La NASCAR, como la mayoría de las series de automovilismo, ligas deportivas y empresas en general, resiente ciertamente los efectos de la crisis económicas, mientras la competencia más popular de automovilismo en Estados Unidos se acerca al comienzo de su temporada.
Ha habido recortes en los presupuestos y cientos de miembros de las escuderías se han quedado desempleados. Algunas escuderías que existían en noviembre han desaparecido y otras han optado por fusionarse, para evitar ese mismo destino.
Pero Daytona es un lugar poco representativo para medir cuán difícil podría ser el 2009. La pompa y la circunstancia siguen rodeando el mayor suceso de la campaña en esta serie de automovilismo, lo que ha generado una percepción de que todo transcurre normalmente.
Esa percepción podría ser engañosa.
"Es difícil comparar la Daytona 500 con otros lugares. Pero sé que hay empresas que no están gastando tanto dinero como el año pasado", dijo el experimentado piloto Jeff Burton. "Sabemos que hay gente que no podrá comprar los boletos para la carrera, como lo hizo el año pasado".
"Creo que los problemas económicos se verán más en California, Atlanta, lugares así. Ahí es donde lo veremos".
De hecho, el denominador común de las conversaciones durante la semana previa a la carrera ha sido un rumor de preocupación sobre las malas ventas de boletos para la carrera de la semana próxima en Fontana, California, o del mes próximo en Atlanta. Tradicionalmente, ambas sedes han tenido problemas para llenar el graderío, y los dueños de las escuderías adelantaron esas carreras, que antes se realizaban en las postrimerías de la campaña, en un intento por atraer a más espectadores.
FUENTE: Agencia AP