Otros deportes -  11 de abril 2017 - 13:22hs

Adiós al padre de la naútica moderna, Carlo Riva

El padre de la naútica moderna, el italiano Carlo Riva, diseñador de las lujosas lanchas de caoba símbolo de la jet-set en los años 1950 y 1960, murió el lunes a los 95 años.

Conocido por ser uno de los protagonistas de la "dolce vita" a la italiana, por sus botes y embarcaciones bellísimas, fue un pionero de la naútica gracias a la fábrica fundada por su familia en el siglo XIX.

El "mago" de la naútica, como solía ser llamado, transformó el concepto de lancha en obras de arte destinadas a reyes, princesas, jeques, celebridades y multimillonarios.

Propietario y diseñador del monomotor "Ariston", famoso por su cabina con dos bancos y el bimotor "Aquarama", aún más potente, Riva representaba la genialidad italiana, como Enzo Ferrari, creador de la legendaria marca automotriz, su amigo ya fallecido.

La prensa italiana ha rendido homenaje al ingeniero de la sonrisa brillante, al emblema del "diseño made in Italia", quien falleció en su residencia de Sarnico, en el lago de Iseo (norte de Italia), donde la firma Riva llegó a fabricar embarcaciones de lujo en fibra de vidrio.

"Adiós a Riva, sinónimo de la Dolce Vita", "Adiós al rey del mar que construyó el mito de estrellas y actores", tituló este martes la prensa.

Sus lanchas fueron un símbolo de estatus social y fueron escogidas por celebridades como Brigitte Bardot, Sophia Loren, Liz Taylor, Sean Connery y Richard Burton, entre otros.

En 2005, el príncipe de Mónaco, Alberto II, le otorgó el título de "Personalidad del Mar".

El astillero de la familia en Sarnico y la famosa marca fueron vendidos en los años 1970 en Estados Unidos al banco de inversión Whittaker, que a su vez los vendió a Rolls Royce en 1990, y ésta diez años más tarde a la firma Ferretti italiana.

- Una pasión por la naútica -

El patriarca italiano se concentró luego en la comercialización y oferta de servicios, desde el puerto deportivo de Rapallo (cerca de Génova) con su hija Maria Pia, mientras que su otra hija Leah se ha convertido en la principal distribuidora de embarcaciones de lujo en la Riviera francesa con base en Mónaco, Cannes y Saint-Tropez.

La familia Riva se ocupa también de la recuperación y restauración de algunos de los 3.000 viejos barcos de madera que existen aún en el mundo.

En ocasión de la gran fiesta organizada por la familia Riva en Mónaco en 2012 con motivo de los 90 años del patriarca y los 50 años de Aquarama, Carlo Riva confesó a la AFP que la mujer más hermosa que llevó en su bote fue Sophia Loren.

Su pasión por la naútica comenzó durante la adolescencia tras construir su primer barco.

"Fue un pequeño bote de remos, tenía sólo diecisiete años, era 1939", contó entonces.

El diseñador aseguraba que el gran cambio en la naútica llegó con la fibra de vidrio, aunque no perdía ocasión de elogiar la madera.

"Trabajábamos con la mejor caoba del mundo, especialmente importada desde África ecuatorial", contó en 2012.

"La caoba de Honduras es fantástica, realizábamos los cuadros de mando con esa madera, que no se daña nunca, incluso bajo el sol", recordaba.

"Mi padre era un buen amigo de Ingrid Bergmann. Reyes y emires vinieron de todo el mundo a Sarnico, porque estábamos a la vanguardia. Depositábamos la madera en un cobertizo donde permanecía años para que se secara. Desprendía un aroma increíble de caoba y especies africanas", rememoró una de las hijas.

"Consideraba a sus trabajadores como parte de su familia y después de unas huelgas vendió todo, fue un capricho", lamentó.

Tras la venta, el ingeniero navegó por las islas griegas durante nueve años consecutivos con su legendaria embarcación, la "Lipicar", nombre dedicado a sus tres hijas: Leah, Pia y Carla.

FUENTE: AFP