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Béisbol Béisbol -  20 de abril de 2010 - 18:00

El sinker que salvó la carrera de Joel Piñeiro

NUEVA YORK (AP). Joel Piñeiro no esconde que le irritaba el que se le descalificara como el último milagro de Dave Duncan, el coach de pitcheo más respetado de las Grandes Ligas.

Como agente libre tras la pasada temporada, la opinión generalizada era que el derecho puertorriqueño no iba a dar la talla fuera de San Luis y sin Duncan como mentor.

Con marca de 2-1 en sus tres primeras aperturas con los Angelinos de Los Angeles, las dos últimas sin conceder boletos, Piñeiro está demostrando que puede dominar sin su viejo maestro.

Piñeiro habí­a tocado fondo en su carrera y no encontraba respuestas para detener su declive hasta que el año pasado con los Cardenales se encontró con Duncan.

Lo que ocurrió no fue nada del otro mundo: el coach le recomendó confiar en su bola de sinker, consejo que Piñeiro siguió ciegamente para convertirse en un lanzador de absoluto control.

Redondeó una campaña con foja de 15-12 y 3.49 de efectividad, además de alcanzar su mayor cantidad de innings (214).

"Era lo que más se decí­a, que todo fue por Duncan", dijo Piñeiro cuando se le mencionaron las crí­ticas que se escucharon durante la agencia libre. "No me hizo cambiar mis pitcheos, ni la mecánica. Lo que me hizo cambiar fue en tener más confianza, en ser agresivo".

Piñeiro fue sensación en sus primeras dos campañas completas con los Marineros de Seattle al conseguir 30 victorias entre 2002-03.

Pero su efectividad no paró de subir en los siguientes cinco años y Seattle tiró la toalla cuando en 2006 la cifra alcanzó 6.36.

Aterrizó en Boston como agente libre en 2007, con tareas de relevista. Tampoco funcionó y para mitad de año fue enviado a los menores.

Todo cambió cuando fue transferido a San Luis y empezó a trabajar con Duncan.

"Me dijo, 'tu tienes un buen sinker y quiero que lo uses más, que no tengas miedo de usar ese pitcheo, que es muy bueno'", declaró Piñeiro en una entrevista con The Associated Press.

"Tuve ese momento malo, ahí­ desperté y me di cuenta que de lo que puedo hacer para un equipo como abridor", añadió.

Se puede decir que ahora el boricua respira, come y duerme gracias a su sinker.

Su promedio de 1.14 bases por bolas cada nueve innings fue el mejor de las mayores en 2009. Sólo Roy Halladay y Dan Haren estuvieron por debajo de 1.5. También lideró en porcentaje de roletas (60.5).

El cambio de estilo no pasa inadvertido para los bateadores rivales.

"En Seatte era un tipo que era pura recta, ahora es el sinker", indicó Nick Swisher, jardinero de los Yanquis de Nueva York. "Usa toda la zona. Todaví­a tiene esa velocidad, pero la usa para mover. Está siempre por el plato y no da boletos".

Nueva York y los Tigres de Detroit han sido sus dos ví­ctimas en la nueva campaña. Lo que se ve en una apertura de Piñeiro son muchas roletas, innings que pasan como un rayo y salidas que pasan más allá del séptimo episodio.

Johnny Damon, jardinero de los Tigres, captó la fluidez con la que Piñeiro se desempeña en la lomita.

"Trabaja rápido. Lo normal es que todaví­a estuviésemos jugando. Pero cuando no concedes bases por bolas, la defensa siempre está alerta. Es lo que hace. Trabaja rápido y ataca la zona de strike, con lo que nosotros estamos dudando qué hacer".

Los Angelinos pueden sentirse contentos con la inversión que hicieron, un contrato de 16 millones de dólares por dos temporadas y con un lanzador que tiene 31 años.

Piñeiro se rí­e cuando le mencionan por qué no habí­a utilizado antes el sinker.

"Lo tení­a pero nunca lo tiraba", señaló. "Yo me sentí­a joven y uno piensa que puede tirar siempre la recta dura por el medio".

"Ahora estoy seguro de lo que puede hacer, que puedo hacer mi trabajo con cualquier equipo", sostuvo.

FUENTE: Agencia AP

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