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Boxeo Boxeo -  19 de abril de 2010 - 10:00

Campeón argentino Martí­nez demuestra por qué es "Maravilla"

ATLANTIC CITY, Nueva Jersey, EE.UU. (AP). Los púgiles Sergio Martí­nez, de Argentina, y Kelly Pavlik hicieron buenos sus motes durante la feroz pelea de peso mediano que libraron la noche del sábado en Atlantic City, Nueva Jersey.

Martí­nez, conocido como "Maravilla", capturó el tí­tulo unificado de peso mediano de la Organización Mundial de Boxeo y el Consejo Mundial de Boxeo en un combate que duró 12 difí­ciles asaltos en el cuadrilátero de Boardwalk Hall.

El retador sudamericano, relativamente desconocido en Estados Unidos, con apariencia hollywoodense y sonrisa seductora, brilló en el momento más importante de su floreciente carrera profesional.

Pavlik (36-2) hizo honor a su mote de "El Fantasma" en todo momento de la pelea, pues fue una sombra del peleador orgulloso y fino que irrumpió en el boxeo hace tres años con una victoria sobre Jermain Taylor en el mismo escenario.

En ese entonces, el joven orgullo de Youngstown, Ohio, se habí­a convertido en toda una celebridad.

Ahora, sin embargo, es el turno de "Maravilla".

"Para comenzar, (Martí­nez) tiene apariencia de astro de cine", dijo su promotor, Lou Dibella.

"Tiene bastante garbo, las mujeres lo adoran", agregó. "Podrí­a ser un joven para murales deportivos, es muy agradable observarlo. Es un peleador muy entretenido, tiene talento para ser un púgil de espectáculo".

De manera muy semejante a Pavlik, Martí­nez _con 45 victorias, dos empates y dos derrotas_ proviene de un origen humilde. Su padre fue un trabajador metalúrgico que trabajó jornadas largas y mudo a su familia de un lugar a otro para asegurar que hubiera alimento en la mesa. Martí­nez terminó la escuela primaria y luego se buscó un empleo para ayudar a su familia.

Fue un excepcional jugador de fútbol que casi fue contratado por Los Andes, club argentino de las divisiones de ascenso, y además un ciclista de clase mundial. Pero dejó a un lado esas ambiciones cuando tení­a 20 años y se calzó por primera vez guantes de boxeo, lo que le hizo dar cuenta de inmediato que habí­a encontrado su verdadera vocación.

En sólo cinco semanas, Martí­nez ya estaba ganando combates de aficionados, y dos años después era profesional.

"Probablemente donde crecí­ era uno de los lugares más pobres de Argentina, que es un paí­s del tercer mundo", comentó Martí­nez a través de un intérprete. "Escogí­ el boxeo porque me di cuenta de que serí­a mejor en ese deporte que en ningún otro".

FUENTE: Agencia AP

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