SCOTTSDALE, Arizona, EE.UU. (AP). Los casilleros estaban repletos de uniformes, pantalones, camisas de trabajo y sudaderas, medias y cinturones. Algunos de ellos tenían zapatos deportivos alineados en el fondo, otros tenían cajas de zapatos sin abrir apiladas en las sillas. Las cajas con los bates estaban instaladas cerca de la parte superior.
Este sutil cambio que habla de lo logrado por los Gigantes el año pasado les recuerda la tarea que tienen pendiente para repetirlo en el presente.
"¡Es el primer día!", gritó el lunes el relevista de los Gigantes, Sergio Romo. "¡Caray, es el primer día!", agregó.
Los serpentineros y receptores de San Francisco se presentaron al campamento de entrenamiento el lunes en un día con perfectas condiciones climáticas en el desierto, preparándose para sus primeros entrenamientos como campeones actuales a partir del martes.
Al contar con la presencia de decenas de aficionados que franquearon la entrada, los peloteros fueron llegando uno por uno, compartiendo saludos y abrazos con los compañeros y con el personal del equipo a quienes dejaron de ver por algunos meses.
Un grupo de peloteros se reunieron para una partida de naipes en una mesa redonda. Otros se sentaron cerca para conversar con periodistas o con asistentes del vestidor.
El receptor Buster Posey utilizó una herramienta para ajustar las cintas de su guante y el taponero Brian Wilson, con una barba negra que parecía tomar vida por sí misma, ya estaba instalado en el nerviosismo intenso al quejarse que su almuerzo lo estaban trayendo tarde antes de encaminarse a un entrenamiento.
Ciertamente estos tipos están siendo mimados ¿pero quien puede culparlos? en un momento donde todos los equipos inician con optimismo la pretemporada, los Gigantes tienen una dosis adicional al saberse que son los campeones reinantes y que tendrán a casi todos sus peloteros de vuelta.
"Esto será la locura en los próximos dos días", señaló Posey.
FUENTE: Agencia AP



