Boxeo Boxeo -  16 de noviembre de 2009 - 00:00

Pacquiao muestra de nuevo su grandeza

LAS VEGAS (AP). Manny Pacquiao tení­a un sombrero colocado desenfadadamente en la cabeza, con un vendaje cubriéndole la oreja derecha. Con su tarea de la noche concluida, el púgil filipino se dirigí­a a un club de Las Vegas a entonar unas canciones con su banda.

Todo el mundo estaba invitado, pero habí­a un punto a tomar en cuenta.

"Desde luego, tienes que comprar boletos para el concierto", dijo Pacquiao.

Pero ello no era un problema. Cualquiera que haya visto a este púgil cimentar el sábado su puesto como grande del boxeo al propinarle una paliza a Miguel Cotto felizmente habrí­a pagado unos dólares más para verle de nuevo en acción, aunque fuese con un micrófono en las manos.

En el otro lado de la ciudad, el boricua Cotto estaba en un hospital, sometiéndose a algunos exámenes para asegurarse de que los puños de Pacquiao no le hayan causado daños permanentes. Cotto no querí­a dejar nada a la suerte, y con sólo verle el ensangrentado rostro uno podí­a percatarse que era una decisión sabia.

A un océano de distancia, un agradecido paí­s celebraba al tipo de héroe que nunca creyó posible tener. Por unas pocas horas fue olvidada la devastación causada por un tifón, e incluso el ejército filipino se tomó un descanso en su guerra con los rebeldes para vitorear a Pacquiao.

Los filipinos solí­an tenerle para sí­. No mucha gente fuera del archipiélago prestó demasiada atención al pequeño boxeador de manos grandes mientras seguí­a subiendo de categorí­a y ganando cinturones a lo largo de los años.

Pero ahora Filipinas tiene que compartir a Pacquiao. La grandeza viene con su precio, y es difí­cil argumentar que él no se ha ganado un puesto entre los grandes.

Quizás no tan grande como Muhammad Alí­, como el promotor Bob Arum estaba tratando de insinuar cuando dijo que Pacquiao era mejor que cualquier otro boxeador que él hubiera patrocinado, incluyendo Alí­. Pero es trabajo de Arum hacerle promoción a Pacquiao, especialmente cuando se espera que esta semana comiencen las negociaciones para una posible megapelea con Floyd Mayweather Jr.

Aún así­, ningún boxeador ha ganado tí­tulos en siete divisiones, incluso en una era en la que los tí­tulos son tan comunes como las rubias en el casino MGM Grand. Y ningún púgil en tiempos recientes ha tenido el año que Pacquiao acaba de coronar con su vapuleo a Cotto por la corona welter.

Hace apenas 11 meses, Pacquiao le propinó tal paliza a Oscar de La Hoya que el púgil estadounidense de ascendencia mexicana se retiró del deporte. Y unos meses más tarde noqueó apenas en el segundo asalto al británico Ricky Hatton con un zurdazo de leyenda.

FUENTE: Agencia AP

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