RIO DE JANEIRO (AP) — Cuando Alfredo Di Stéfano llegó a España en 1953, el Real Madrid había ganado solo dos títulos de liga. Después del argentino, el club salió tantas veces campeón como el segundo y el tercero juntos.
"El Real Madrid no sería lo que es sin Di Stéfano", dijo el lunes Emilio Butragueño, ex futbolista blanco y actual director general del club, tras conocerse el fallecimiento del delantero argentino, a los 88 años. "Cambió la historia del club, porque desde ese momento el Madrid se convirtió en un equipo campeón por su espíritu, que ha dejado impregnado en la camiseta".
"Nos contagió a todos su coraje, su resistencia a perder", añadió.
En 1952, el Madrid invitó a Millonarios de Colombia a disputar un amistoso para celebrar sus bodas de oro. Di Stéfano anotó dos goles y España asistió boquiabierta al despliegue del primer futbolista total de la historia. El presidente madridista Santiago Bernabéu quedó maravillado.
"Quiero a ese argentino", cuentan que dijo a sus colaboradores.
Di Stéfano llegó un año después a la capital española. El polémico traspaso dividió las aguas entre Madrid y Barcelona. Los catalanes siempre esgrimieron presiones del régimen dictatorial de Francisco Franco para retirarse de la pelea por su contratación, que supuestamente tenía atada. La historia, como siempre, va por barrios.
El Madrid que fichó a Di Stéfano era un equipo relativamente intrascendente en España. Con 50 años de historia, apenas había ganado dos Ligas (1931-1932 y 1932-1933). Bernabéu fio al argentino el reto de dar una vuelta a aquella situación. Y no se equivocó.
Con Di Stéfano nació el Real que asusta en Europa. El del último minuto. El que gana con el escudo. El del miedo escénico que dijo Jorge Valdano. Ese equipo que cuando el partido está muriendo es capaz de remontarlo, como ocurrió en la última final de la Liga de Campeones con el gol sobre la hora de Sergio Ramos contra el Atlético de Madrid.
Los once años que Di Stéfano jugó en España forjaron una leyenda. Marcó 308 goles con la camiseta blanca. El Real Madrid ganó cinco Copas de Europa consecutivas, una Intercontinental, ocho Ligas y una Copa de España. Pero su huella fue más allá de los títulos.
Sin apenas imágenes de televisión, la tradición oral conservó de padres a hijos el relato de un jugador que siempre quería la pelota, que era generoso en el esfuerzo y educado en la derrota. Di Stéfano encarnó como nadie el "señorío" del que siempre hizo gala el Madrid.
"Encarna los valores tradicionales del club. Todos los madridistas se ven reflejados en él", explicó Raúl González Blanco, ex capitán blanco.
"Los que hemos pasado por el Real Madrid sabemos que el club se ha aprovechado de sus valores y virtudes hasta el punto de que se confunden", añadió el argentino Valdano.
Para comprender al Madrid, hay que entender como salió Di Stéfano. Corría el año 1964 y el Madrid acababa de hincar la rodilla en la final de la Copa de Europa. El Inter de Milán de Helenio Herrera había destronado por 3-1 al cinco veces campeón continental.
Di Stéfano se reunió con Bernabéu y criticó a su técnico Miguel Muñoz, poniendo al club entre la espada y la pared: "O él o yo". El presidente no dudó. Traspasó al ídolo del madridismo al Espanyol de Barcelona y ratificó a Muñoz en el banquillo.
Nadie levantó la voz. Nadie cuestionó la decisión.
Pero la ruptura no duró demasiado. Di Stéfano se marchó pero nunca se fue. Su corazón ya era del Madrid y de Madrid. Se quedó en España como un madrileño más de inequívoco acento porteño. Siempre de restaurante en restaurante —preferiblemente argentino_, pateando sus calles, charlando o fotografiándose con quien se lo pidiera. Trabajó como técnico en Argentina y también en España, incluido el Madrid.
Jamás se desvinculó del club. Di Stéfano pasó a ser don Alfredo. Un referente. El espejo en el que mirarse cuando la cosa no funcionaba y el Barcelona comía palmo a palmo el terreno de tantos años. En el 2000, en su primera etapa como presidente del Madrid, Florentino Pérez nombró a Di Stéfano presidente de honor. Era el colofón a más de medio siglo de vida en común.
Cuando Di Stéfano llegó a España, el Madrid tenía dos títulos de liga. Hoy suma 32 campeonatos, por los 22 de Barsa y los 10 de Atlético. Di Stéfano dejó cinco Copas de Europa en las vitrinas del club. Hoy tiene 10. La última fue la ansiada "Décima", que don Alfredo, muy mermado físicamente y en silla de ruedas por sus problemas cardíacos y de diabetes, pudo ver con sus propios ojos esta misma temporada.
"Los muchachos se van a traer la Copa", dijo un día antes de la final de Lisboa. No se equivocaba.
FUENTE: JORGE SAINZ (Associated Press)


