Otros deportes -  9 de junio de 2015 - 21:54

Barriadas se resisten a desahucios, de cara a Río 2016

RIO DE JANEIRO (AP) — El Parque Olímpico para los Juegos de 2016 va cobrando su forma definitiva en una de las zonas más adineradas de Río de Janeiro, y los precios de los bienes raíces en esta área suben como la espuma, incluso en momentos en que Brasil está en recesión.

Pero cerca de las colosales obras en construcción, en los linderos de la sede olímpica, se ubica una barriada conocida como Vila Autódromo. La mayoría de las viviendas y comercios en esta "favela" fue demolida ya por maquinaria pesada, a fin de abrir paso a las instalaciones olímpicas.

Como muestra de ello queda una escalera aislada, que lleva a ningún lado. El resto de la casa no está ya.

En una vivienda abandonada que sigue en pie, un agujero permite ver desde el exterior la tonalidad pastel con la que estaba pintada la habitación de un niño. La bola de demolición ha desperdigado restos de ladrillos, espejos y baldosas por doquier.

Es como un pueblo fantasma, salvo por el hecho de que 150 de las 700 familias que moraban aquí se niegan a marcharse. Rechazan las ofertas de indemnización o las alternativas de nuevas viviendas.

Los servicios públicos, incluida la electricidad, se han ido cortando periódicamente. La semana pasada estalló una trifulca, cuando las autoridades ingresaron para comenzar un desahucio con gases lacrimógenos y balas de goma.

El conflicto pone de manifiesto parte de la resistencia a las obras relacionadas con los Juegos Olímpicos en Río, una ciudad profundamente dividida entre ricos y pobres.

"Los Juegos duran dos semanas y, cuando terminen, esta área olímpica será un vecindario de centros comerciales y fraccionamientos amurallados", dijo a The Associated Press Maria da Penha, de 50 años, quien encabeza la resistencia a los desahucios. "¿Por qué después de los Juegos Olímpicos no puedo seguir en la casa donde he vivido por 23 años?".

Penha tiene un ojo morado y la nariz fracturada a raíz de una caída, durante la riña de la semana anterior. Teme que ocurra más violencia, a medida que los residentes de la barriada se consideren un mayor obstáculo para los Juegos, que se inaugurarán en 14 meses.

"Me imagino que me volverán a pegar, porque seguiré resistiéndome en defensa de mis derechos", conjeturó el martes.

Penha reside a unos 100 metros de las obras olímpicas. Su casa, como muchas que comenzaron como chozas de barriada, ha ido creciendo hasta convertirse en un inmueble espacioso de dos pisos, con patio, árboles frutales y una gran terraza desde la que se aprecia el Parque Olímpico.

"Tengo esperanza de seguir aquí cuando comiencen las Olimpíadas, y pelearé por estar aquí", advirtió.

Theresa Williamson, planificadora urbana y defensora de las favelas, dijo que unas 67.000 personas de las favelas han sido expulsadas en Río desde 2009, cuando se otorgó a la ciudad la sede de los Juegos. En los 20 años anteriores, "difícilmente hubo" un desahucio, consideró.

"Los Juegos abrieron esta oportunidad, la pretensión de reorganizar la ciudad y de usar eso como una razón para las expulsiones", dijo Williamson a The Associated Press. "A fin de cuentas, un pequeño grupo con intereses inmobiliarios, comerciales y de construcción quiere estos terrenos para desarrollos de lujo luego de las Olimpíadas".

Buena parte del Parque Olímpico se transformará en centros comerciales después de Río 2016. La Villa Olímpica, ubicada a dos kilómetros, cuenta con 3.600 apartamentos que se venderán como vivienda de lujo. Sobre la misma avenida, el nuevo campo de golf para los Juegos está rodeado de 160 edificios de apartamentos, cada uno de los cuales se puede vender en unos dos millones de dólares.

En un comunicado, el ayuntamiento informó que ha otorgado 96 millones de reales (32 millones de dólares) como compensación, y que muchos residentes se han mudado al cercano Parque Carioca, un barrio de familias reubicadas desde Vila Autódromo.

"El proceso de negociación entre el municipio y los residentes de Vila Autódromo ha sido siempre transparente", afirma el comunicado.

El alcalde Eduardo Paes, mencionado como aspirante a gobernador del estado de Río, se queja de que algunos grupos quieren obligarlo a pagar mayores indemnizaciones para que la gente se mude.

"En cierto momento, un montón de ONGs, organismos internacionales, partidos políticos y defensores públicos intervino", dijo Paes al diario O Globo. "Este es el resultado: gente pobre, que no necesita esto, recibe una fortuna para abandonar un área pública. Eso es demagogia".

Vila Autódromo, una de las favelas más seguras y mejor organizadas, se originó como una comunidad pesquera en la década de 1960. Muchos de sus residentes obtuvieron ayuda de abogados o voluntarios para oponerse a los planes de la ciudad, lo que ha elevado el costo de los desahucios.

Algunos cálculos mencionan que ciertos residentes que tenían comercios pequeños recibieron incluso tres millones de reales (un millón de dólares). La compensación más baja se ubicó en unos 100.000 reales (33.000 dólares).

Los residentes argumentan que tienen títulos de propiedad o alquiler sobre los predios. Se preguntan por qué su pequeño terreno es necesario para los Juegos.

Un estudio de dos universidades de Río señala que Vila Autódromo pudo haberse modernizado con nuevas calles, una clínica, una guardería un sistema de drenaje y otras mejoras por unos 14 millones de reales (4,6 millones de dólares).

Las autoridades han gastado siete veces esa cifra en los desahucios, lo que sugiere el valor potencial de las propiedades futuras en Barra da Tijuca, este suburbio al oeste de la ciudad.

Luiz dos Santos, de 52 años, dijo que ha recibido su indemnización y se marchará.

"Para nosotros, lo que está ahí no significa nada", dijo, mientras señalaba hacia el Parque Olímpico. "Esto es para ellos, no para nosotros".

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Los videoperiodistas de la AP, Renata Brito y Luiz Lopes, contribuyeron con este despacho.

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Stephen Wade está en Twitter como http://twitter.com/StephenWadeAP

FUENTE: STEPHEN WADE (Associated Press)