Otros deportes -  13 de julio de 2015 - 15:04

La Gaceta de los Juegos Toronto 2015

ENTRE LAS PESAS Y YO - En su tercer y último intento le va a tirar al récord panamericano de envión. Es la única oportunidad que tiene para arrebatarle el oro a su rival venezolana. La colombiana Rusmeri Villar pide 115 kilos como quien pide un helado. Pero por dentro arde de coraje. Casi se puede escuchar el crepitar del acero cuando sus manos aferran la barra. Bajito, muy bajito, se inclina y le susurra algo a las pesas. Y segundos después, levanta el enorme peso y lo coloca en sus rodillas. Con un esfuerzo tremendo va subiendo la barra cargada, intentando meterse debajo y estabilizar el peso, hasta que la chicharra lúminica indica que ha logrado la hazaña. ¿Qué le dijiste a los hierros?, le preguntan. Ella se limitó a sonreir y decir: "eso es personal, entre las pesas y yo". (AFP)

EL SONIDO DEL SILENCIO - Centra la diana con su vista 20/20. La misma que le permite ensartar una aguja al primer intento, sin temblarle el pulso, como cuando apunta al blanco con su pistola de aire, de silenciador adaptado, aprieta y gatillo y plup, un sonido apagado le muestra que ha hecho diana. Lo suficientemente bien para darle a El Salvador la primera medalla de estos Juegos. Lilian Castro se quedó en bronce en la prueba 10 metros pistola aire femenina. "Quería más, pero no se pudo. De todas formas me voy contenta. Mi primera medalla panamericana", dijo la cuscatleca, primera atleta de su país con plaza directa a los Juegos Olímpicos Río 2016, asegurada hace unos meses en el Torneo de Las Américas. Odontóloga de profesión y atleta por naturaleza, fue selección nacional de El Salvador en remos y ciclismo. Comenzó a practicar el tiro en 2009, y dos años después ya estaba en los Panamericanos de Guadalajara. Ahora, a sus 28 años, buscará otra medalla en pistola 25 m, para ofrecersela a Nuestra Señora de la Paz, la virgen patrona salvadoreña a la que que reza antes de cada competencia para que mejore su puntería. (AFP)

EL SABOR DEL ORO - Desde 10 m de altura la piscina se ve como la pantalla de un iPod: pequeña y brillante, y cada salto es un desafío, un reto a la suerte y a la perfección. Paola Espinosa, de 28 años, lo sabe, y sabe también que su reloj biológico le está diciendo que se acerca el retiro, por eso prepara su relevo en Dolores Hernández, Alejandra Orozco, y otras chicas de menos edad que han crecido tratando de imitar sus complicados saltos. En su casa de La Paz, Baja California, atesora medallas de todos los colores en 20 años compitiendo en Juegos Olímpicos, Mundiales, Panamericanos, Centroamericanos. La foto de su perfil en Facebook le muestra mordiendo la medalla de oro que ganó en la plataforma femenina de 10 m. "Me gusta el sabor del oro. Siempre muerdo la medalla para convencerme es real", dijo, y sube a la plataforma para ejecutar otro Vuelo del Angel, como los locos de Acapulco que desafían la suerte en cada brinco. Mientras Paola gira en el aire, se enrosca, y cae en la piscina sin apenas salpicar, una viejita de camiseta naranja, anónima entre los 23.000 asistentes de estos Juegos, teje desde su silla una mantilla roja para regalársela a Paola cuando termine el evento. (AFP)

El BAILE DE GIGI - Patina con la soltura de un jugador de hockey sobre hielo, pero sobre patines, y baila como si fuera la princesa Odette en el Lago de los Cisnes. Entre el brillo de las lentejuelas de su traje color crema, la argentina Giselle Soler se colma de aplausos que luego fueron convertidos en la primera medalla de oro de su país en Toronto 2015. Un asunto de familia, pues su hermana, Elizabeth, se había llevado el oro de Guadalajara 2011. Pero el triunfo de 'Gigi' Soler tiene mérito, porque se levantó de una caída apenas iniciada la rutina, para terminar con tal perfección que al final jueces y público olvidaron el error. "Mi hermana siempre me dice. 'si le caes, levantás tu cabeza, observá al público, mostrate linda y sentite bien dentro del personaje', y eso fue lo que hice", dijo la chica de 18 años, que aún no se cree el sueño dorado, no de esta medalla, sino de haber superado una severa escoliósis que amenazó con poner fin a su carrera. (AFP)

FUENTE: AFP