KABUL (AP). En la conferencia internacional del martes, el gobierno de Afganistán solicitará a los donantes que aporten 80% del financiamiento a programas que los afganos, y no los gobiernos extranjeros, consideran importantes para el desarrollo del país.
En un nuevo despliegue de independencia, las autoridades afganas buscan asumir la conducción del país y sacarlo de un conflicto que ha durado tres décadas.
Como ha gastado miles de millones de dólares y perdido numerosos efectivos en los casi nueve años de guerra, la comunidad internacional se siente insegura en cuanto a soltar el timón.
Sin embargo, Estados Unidos y otros países donantes consideran que el fortalecimiento del gobierno afgano es la única vía para poner fin a su intervención militar en Afganistán.
"Si tras la Conferencia de Kabul no cumplimos con entregar lo que prometimos, entonces los donantes, como todos los demás, tienen el derecho a quejarse de nosotros y a decirnos que carecemos de seriedad", dijo el ministro afgano de Finanzas, Omar Zakhilwal.
Staffan de Mistura, el principal funcionario de las Naciones Unidas que copresidirá la reunión, dijo que hay mucho por hacer para aumentar la capacidad del gobierno afgano.
"Los ministros lo saben. Todos lo sabemos", señaló. De Mistura consideró la conferencia una oportunidad histórica para que el gobierno de Afganistán renueve su compromiso con su población. "La normalización no será de la noche a la mañana", afirmó. "Será un proceso".
Zakhilwal y otros altos ministros afganos, que trabajan con escaso personal, han dedicado semanas a la elaboración de documentos y esbozado un plan de acción en el que sobresalen la agricultura y la reintegración de los insurgentes en la sociedad, así como el desarrollo económico y social.
Los funcionarios afganos no sólo tienen dificultades ante el escepticismo internacional, sino que deben mostrarse frente la ciudadanía afgana, la cual tiene poca confianza en su gobierno.
La legisladora y analista política afgana Shukria Barekzai describió en la capital la conferencia de Kabul como una reunión internacional más.
"Ellos sólo hablan de informes agradables y maravillosos, y de grandes promesas", afirmó. "Nosotros, como nación, estamos cansados de la ausencia de acción frente a las promesas. Estamos hartos de que continúen las bajas. Estamos hartos de vivir en la guerra".
Miles de soldados y policías afganos han sido desplegados para garantizar la seguridad en la capital durante la reunión de un día.
Las autoridades han expresado preocupación de que la reunión del martes se convierta en blanco de violencia como ocurrió en la conferencia nacional de paz efectuada en mayo.
En esa ocasión, dos extremistas perecieron en un enfrentamiento con fuerzas de seguridad y un cohete cayó a unos 100 metros del lugar de la reunión.
FUENTE: Agencia AP



