NUEVA YORK (AP). Faltaban escasas horas para su primera actuación en el nuevo Yankee Stadium, y Neftalí Feliz hacía pasar el tiempo sentado tranquilamente en la cueva de los Rangers de Texas, conversando por teléfono.
Este derecho dominicano 21 años sabe el talento que tiene, uno que exhibió en su resonante debut el 3 de agosto en Oakland al retirar a los seis bateadores que enfrentó, cuatro de ellos por la vía del ponche.
"Tiene una recta fulminante y sólo sabe tirar strikes", comentó Iván Rodríguez, el catcher puertorriqueño que los Rangers contrataron la semana pasada y apenas ha empezado a familiarizarse con Feliz.
La recta a la que Rodríguez se refiere suele rebasar las 100 millas por hora y es el arma secreta de un sorprendente equipo de Texas que no afloja en la lucha por avanzar a la postemporada por primera vez en más de una década.
Los comentarios sobre la explosividad de su recta abundan, pero Feliz no parece estar muy pendiente de la lectura de las pistolas de radar.
Su objetivo de subir a las Grandes Ligas finalmente se hizo realidad. Lo demás le parece secundario.
"Mi meta, desde que estaba en Dominicana en el invierno, era este año jugar en Grandes Ligas, al principio o al final. Cada día me esforcé más para conseguirlo", dijo Feliz a la AP. "Sólo sé que estoy tirando fuerte todo lo que pueda para que el equipo esté en los playoffs".
El desempeño de Feliz en su primer mes en las mayores sólo puede ser catalogado como espectacular.
Su promedio de carreras de limpias, de 0.55 en 16 innings y un tercio cubiertos, es el mejor de las Grandes Ligas en el mes de agosto. Ha ponchado a 21 de los 56 bateadores que ha enfrentado. Ha colgado 14 ceros seguidos desde que permitió su única carrera el 5 de agosto, un jonrón de Adam Kennedy en Oakland.
En tan corto tiempo se ha transformado en la mejor garantía que tiene el manager Ron Washington cuando pasa revista a su bullpen.
Pero Feliz no sólo se sube al montículo para lanzar su formidable recta y ha demostrado que tomó nota de las instrucciones que le dieron durante la pretemporada de que tenía que pulir sus otros pitcheos.
Lo mismo se ha notado al sacar ponches con cambios que llegan a las 90 millas por horas y además ha mostrado pericia para usar una curva que causa un efecto devastador.
A largo plazo, lo previsible es que Feliz pase a formar parte de la rotación de abridores. Por ahora, sin embargo, el dominicano no ve ningún problema con su trabajo como relevista.
"Yo voy a pitchear en lo que me pongan, no tengo preferencia. Si me dejan relevando, me da igual".
Los Rangers están peleando en dos frentes. En uno están a cuatro juegos de los Angelinos de Los Angeles por el banderín del Oeste de la Liga Americana, mientras que en el otro están a partido y medio de los Medias Rojas de Boston por el wild card.
La tentación sería recurrir al brazo de Feliz todas las veces posibles, pero el club tiene una estrategia rígida de manos de seda en cuanto a su uso.
Idealmente, Washington procura limitarlo a un inning por aparición para que pueda lanzar en días consecutivos.
Pero el pitcheo de los Rangers _tanto el abridor (más aperturas cortas) como el de los relevistas (Jason Grilli y Frank Francisco ha tenido sus tropiezos)_ ha empezado a flaquear en la recta final y Feliz ha tenido que mantenerse más de un episodio.
Fue lo que ocurrió el martes de esta semana en Nueva York ante los Yanquis. Washington lo mantuvo en el montículo para preservar la ventaja, y no volvió a tirar el miércoles y jueves.
"Queremos ser muy cuidadosos, pero tampoco tenemos un edicto al respecto", afirmó Washington. "Trato de que tenga un buen descanso. Si lanza dos innings, pues al día siguiente está libre. Si trabaja un inning, pues ahí sí que lo puedo usar la noche siguiente".
Feliz se toma tranquilo el que sus servicios sean regulados. Después de todo sabe lo que es capaz.
"Tengo un brazo fuerte y puedo aguantar", afirmó.
FUENTE: Agencia AP

