Boxeo Boxeo -  8 de noviembre 2011 - 17:00hs

El Alí­-Frazier en Manila sirvió como distracción a una dictadura

MANILA (AP). El épico combate entre Joe Frazier y Muhamad Alí­ concitó la atención del mundo del boxeo.

Pero para el anfitrión, el hombre fuerte filipino Ferdinand Marcos, sirvió como una distracción en medio de un naciente alzamiento popular, en un paí­s asolado por la pobreza, corrupción e insurgencias.

Once años después, Marcos fue derrocado tras una rebelión popular y murió en el exilio.

Marcos, que llevaba tres años gobernando con ley marcial, trajo la pelea a Manila para demostrar que controlaba el paí­s. Rebeldes comunistas ganaban adeptos en las universidades y la insurgencia islamica cobraba fuerza.

Apenas semanas después de la pelea, los obreros de una fábrica de licores, La Tondena, declararon la primera huelga ilegal en desafí­o de la dictadura.

Marcos pagó para atraer eventos internacionales durante su primera década en el poder. También intentó embellecer Manila. Para que los visitantes no vieran la pobreza de los barrios marginales, hizo colocar tablas de madera para tapar los ranchos situados a las orillas de las avenidas.

Un año antes de la pelea Alí­-Frazier, Manila albergó la edición número 23 del concurso Miss Universo. Después fue el turno de un combate que fue promocionado en inglés con la frase "Thrilla en Manila" el 1 de octubre de 1975, una pelea que pasó a la historia como una de las más brutales en la historia del deporte.

El gobierno de Marcos fue el que pagó la bolsa y otros gastos relacionados a la extravagante pelea.

A Alé se le prometieron 4,5 millones de dólares, incluyendo 3 millones de las arcas de un gobierno en un paí­s en el que el salario anual del 70% de la fuerza laboral era menos que el precio (entonces 133 dólares) de un asiento en lo más alto del coliseo Areneta en el suburbio de Quezon City.

Ronnie Nathanielsz, un veterano comentarista de boxeo que trabajó con el Ministerio de Información, dijo que Marcos "querí­a demostrar que las Filipinas era estable, que habí­a paz y todo estaba en orden, y que el paí­s crecí­a económicamente".

"Lo salió bien. Vinieron muchos periodistas que estuvieorn entre dos y tres semanas en las Filipinas", contó.

Los constantes insultos que Alí­ hací­a para irritar a Frazier, incluso ante la presencia de Marcos en el palacio presidencial de Malacanang, recibieron una gran publicidad.

Nathanielsz dijo que Frazier, quien falleció el lunes de un cáncer de hí­gado, a los 67 años, se tuvo que aguantar los improperios de Alí­.

"Se podí­a notar que era algo que resentí­a. Lo que más le dolí­a eran las frases hirientes de Alí­. No fueron los golpes con la mano, sino los golpes con la boca", dijo a la AP.

Nathanielsz recordó un incidente en el que Alí­ le hizo una broma a Frazier con una pistola de juguete. Alí­ no paró de gritar afuera de la habitación de Frazier en el hotel Hyatt, despertándole de noche. Cuando Frazier salió al balcón, Alí­ le apuntó con la pistola de juguete: "Te voy a disparar".

"Alí­ fue malo con él y uno sentí­a pena por Joe Frazier, ya que era una buena persona", dijo Nathanielsz.

Alí­ ganó cuando Frazier no salió a pelear en el 15to asalto. Alí­ defendió así­ el cetro peso completo.

"Lo más sorprendente fue la reacción caballerosa de Frazier hací­a Alí­. Recuerdo que decí­a: 'hizo una tremenda pelea", señaló Nathanielsz. "Lo triste de esa pelea es que los dos sufrieron tanto castigo que sus carreras entraron en declive".

FUENTE: Agencia AP

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