Fútbol Fútbol -  16 de junio 2013 - 23:30hs

España brilla con pequeños ajustes

RECIFE, Brasil (AP). Como relojero suizo, Vicente del Bosque tiene que haberse dado cuenta de algo: su pieza de colección, la selección española campeona del mundo y de Europa, seguía dando la hora con una exactitud pasmosa, pero parecía haberse retrasado una fracción de segundo en los últimos tiempos.

No es que España hubiese cedido el trono del fútbol mundial ni mucho menos, pero ciertos rivales la complicaban cada vez más y le costaba llegar al gol. Ganaba, dominaba, pero no arrollaba como cuando ganó la Eurocopa de 2008 o el Mundial de 2010.

Un apretón de tuercas por aquí, un cambio de resortes por allá, y Del Bosque dio en la tecla: la misma posesión, el mismo monólogo en el mediocampo, pero con más profundidad.

Uruguay fue la víctima de esta aceitada selección española, que se impuso el domingo 2-1 en el debut de ambos equipos en la Copa Confederaciones. Fue un resultado engañoso si alguna vez lo hubo, que se queda corto para plasmar la exhibición que dio la Roja en la Arena Pernambuco de Recife.

¿Qué cambió Del Bosque? En esencia, eliminó el doble pivote que venía utilizando recientemente _que le daba mayor control en el centro del campo, pero le restaba llegada_ y retrasó a Cesc Fábregas a su posición más natural como segundo atacante, detrás del centrodelantero Roberto Soldado.

Voilá.

"No sólo podemos quedarnos en la posesión y el manejo en el mediocampo. Hay que tener profundidad", explicó Del Bosque. Precisamente la crítica que algunos empezaban a hacerle a España: Mucho `tiki taka', pero pocos goles.

Cesc fue el escudero perfecto de Soldado, al que le dio el pase para el segundo gol español. Pedro Rodríguez abrió la cuenta con un remate que se desvió en la pierna del uruguayo Diego Lugano.

Sin la presión de tener que luchar tan arriba, Cesc se movió con mayor libertad por las espaldas de Soldado, mientras que Andrés Iniesta y Pedro Rodríguez desbordaban a su antojo por las bandas. Xavi Hernández, como siempre, dirigiendo la orquesta en el centro del campo, con Sergio Busquets como único volante de recuperación encargado de taponear cualquier subida de Uruguay.

Igual, tampoco es que hubo muchas.

"Serg se ha sentido cómodo, ha distribuido bien, ha elegido siempre buenos pases", contempló Del Bosque.

Siempre comedido, el timonel no quiso sobredimensionar los cambios que implementó y dio crédito a sus jugadores por el dominio ante los campeones de América.

"Al final no cambiamos tanto el dibujo, creo yo, además el dibujo es algo solo de la foto inicial", concluyó.

Ahora, España tiene prácticamente libre la segunda fecha del Grupo B, en la que podría asegurar de forma anticipada el boleto a semifinales. Su rival el jueves en Río de Janeiro es nada menos que Tahití, una selección de jugadores amateurs que está 137 puestos por debajo en el ranking mundial.

Es de esperarse cualquier goleada de escándalo, a menos que los españoles se apiaden de los obreros de construcción, camioneros y maestros que integran el plantel monarca de Oceanía.

"Sabemos que el proximo rival es inferior, pero los partidos hay que jugarlos", advirtió Andrés Iniesta. "La idea es ir creciendo en el torneo y cada vez estar mejor".

Después del espectáculo del domingo, esa idea resulta espeluznante para los demás equipos.

FUENTE: Agencia AP