Parece fácil pero no lo es. Estar con nervios la noche anterior antes de enfrentarte a cientos de personas que cocinan igual o mejor que tú, puede llevar a decidir a no encarar tus sueños. Sin embargo, ese pensamiento, no estuvo presente en las cabezas de las más de 500 personas que asistieron a los macro castings del megaproyecto MasterChef Panamá.
¿Cómo hago para diferenciarme? ¿Qué cocino? Seguro fueron las primeras preguntas que se hicieron todos en su momento, muchos aprendieron a hacer nuevos platos, otros practicaron una y otra vez lo que más aman comer, pero, sólo algunos se atrevieron a llevar en sus vasijas el sabor de un tiempo exacto de sus vidas en donde eran felices y no lo sabían, pues claro, llevaron las enseñanzas de sus abuelas, las correcciones de sus madres y de sus tías, los halagos de sus amigos cuando probaron su comida por primera vez, llevaron ese momento que les hizo conectar con la cocina y ahí ocurrió la magia.

Los macro castings de la primera temporada de MasterChef Panamá sobrepasaron todas las expectativas, tanta gente talentosa, tantas personas que nunca habían estudiado de cocina ni sabían de técnicas o trabajado en restaurantes se atrevieron a presentarle a tres grandes chefs que son: Cuquita Arias, Felipe Milanés y Fabien Migny sus platos y, el resultado fue alucinante; al chef Milanés le hicieron recordar una tarde en su casa cuando estaba pequeño; al chef Migny le sacaron sonrisas y vaya, que eso sí es difícil!!! Y ni que decir de la imponente Cuquita Arias, quien probó más de una vez, por lo rico que estaban esos platos de personas comunes, como tú y como yo.

Lastimosamente no todos obtuvieron la tan preciada cuchara de madera, que les certificaba que pasaban a la siguiente etapa, solo 38 aspirantes lograron entrar, pero ahí no acababa todo, venía un reto de eliminación que dejo a más de uno desorientado, frente a ellos, se les colocó los mismos ingredientes y debían preparar nada más y nada menos que un ceviche de corvina al mejor estilo panameño. Todo dependía de la forma en la que lo prepararían, ya que lo sencillo no era permitido en esta etapa.
Muchos se dejaron llevar por las emociones y se bloquearon, otros aprovecharon la adrenalina de preparar un ceviche en 15 minutos para obtener la seguridad que les faltaba y otros jamás habían preparado antes un ceviche. ¡Oh por Dios!
Ya no iba a ver segundas oportunidades, era estar en MasterChef Panamá o verlo desde sus casas, posiblemente más de uno, se enfocó en solo hacerlo bien y se olvidó de darle su toque especial y ahí fue donde solo 20 hicieron la diferencia.
La decisión no fue nada fácil para los jueces, escoger los 20 mejores ceviches les tomo su buen tiempo, pero los tres concuerdan que definitivamente escogieron bien.

Por otro lado, los aspirantes se sentían oficialmente dentro de la cocina de MasterChef, solo que aún faltaba ese último reto que les daría el pase al comienzo de este gran sueño, y ese era, cocinar su mejor plato.
"¿Mi mejor plato?", "¿Y, si me sale mal?" o "¿Será muy sencillo para los jueces?" Les invadieron muchas dudas, pero ya no había marcha atrás, era entrar por la puerta ancha o irse sin ninguna recompensa.
Se podría decir que en este último filtro se destapó toda la tensión que guardaban los aspirantes, el saber que podían obtener el delantal de MasterChef fue el estímulo perfecto para poner su corazón en ese plato que los haría pasar, hubo de todo, desde un tataki de atún hasta un arroz con pollo con ensalada de papas, cada uno con una historia detrás de su plato.
Y así fue, los mejores demostraron que tenían lo necesario para estar dentro de la cocina de MasterChef Panamá.

En el próximo episodio por fin conocen la cocina de MasterChef y se develará mucho más de cada uno, aunque no se encariñen con ninguno aún, ya que ahora es cuando deben demostrarle a Panamá que solo uno llegará a ser el próximo MasterChef de Panamá y ese... ¿Quién será?
FUENTE: Lau Chan



