MUNDIAL 2014 Mundial 2014 -  4 de abril 2014 - 17:55hs

En Rio de Janeiro, el Mundial de niños de la calle da ejemplo a los mayores

RÍO DE JANEIRO, 4 abril 2014 (AFP) - Hutus y tutsis conviven en un mismo equipo y paquistaníes e indios se enfrentan sin violencia. No es una utopía, sucede esta semana en el Mundial de niños de la calle de Rio de Janeiro, a 70 días de la Copa del Mundo de la FIFA.

Un total de 19 países -incluidos Argentina, Brasil, El Salvador y Nicaragua- están representados por chicos y chicas en el torneo, organizado por una ONG británica y celebrado en un complejo hotelero de Rio.

Los campos de juego tienen nombre simbólicos: Maracaná, River Plate y Soccer City, en alusión al estadio de Johannesburgo donde se jugó la final del Mundial Sudáfrica-2010.

También los edificios donde se hospedan los jóvenes reciben nombres curiosos, en este caso el de viejas glorias brasileñas: Pelé, Ronaldo, Romario, Zico, Garrincha y, en el de las chicas, Marta.

- Fútbol en vez de cricket -

Sin un bate de cricket a la vista (el deporte más tradicional en ambos países), Pakistán e India se enfrentaron en un ejemplar y pacífico encuentro, muy lejano a las tensiones que los enfrentan por la disputa del valle de Cachemira.

La rivalidad entre países "no existe entre niños de la calle", asegura a la AFP Paul Sunder Singh, uno de los responsables del equipo de India y de la asociación Karunalaya, que se ocupa de los niños abandonados en Madras, en el sureste del país.

El 13-0 final favorable a Pakistán no tuvo gran importancia en comparación a lo que suponía el sueño de estar jugando al fútbol en la próxima sede del Mundial.

"Nuestro equipo viene de la calle, nuestros jugadores se entrenan desde hace solo seis meses, mientras que los pakistaníes, diríamos que son profesionales", dice Singh.

Organizar un viaje con destino a Rio para una docena de adolescentes que nunca había salido ni de su barrio y carecía de documentos de identidad plantea sus dificultades.

Quien acabó más feliz el duelo fue Raziq Mushtaq (15 años) después de marcar ocho goles y dar todo un recital.

"El fútbol es más que un deporte para nosotros", dice. "En nuestro país estarán orgullosos de nosotros, sobre todo después de haber golpeado a India. Pero esto es sólo un juego, no la guerra. Estamos alojados en el mismo dormitorio y somos amigos", agrega el joven.

Además del jugador más talentoso, Raziq fue el más descarado cuando se atrevió a besar en la mejilla al exastro brasileño y campeón del mundo Bebeto. "El fútbol cambió mi vida, también puede cambiar la de ustedes. Tienen que perseguir su sueño. Habrá momentos de tristeza, pero no bajen nunca los brazos", espolea el exdelantero en una charla con los jugadores.

- Paz entre hutus y tutsis -

En el caso de Burundi, las diferencias culturales se encuentran dentro del mismo equipo. A pesar de la trágica historia entre hutus y tutsis, que protagonizaron una histórica matanza en Senegal y Burundi, ambas etnias conviven sin tensión en la delegación del Mundial de niños.

"Tenemos diferentes grupos étnicos y están demostrando que podemos convivir todos juntos", asegura a la AFP el entrenador Dieudonne Nahimana, quien fundó en 1998 la organización caritativa New Generation y perdió a su padre en el enfrentamiento entre ambas etnias que acabó con unas 300.000 vidas entre 1993 y 2006.

"Estos jóvenes están aquí para decir no a la violencia y a la exclusión, como esperamos que hagan los líderes en un futuro", añade.

"Desde New Generation queremos ayudar a garantizar a la gente a no caer en la trampa de aquellos que despertarían los demonios del odio racial", agrega Nahimana después de la victoria por 4-0 ante Filipinas.

La situación, advierte, "es delicada" en los últimos meses entre ambas comunidades. Según Nahimana, la proximidad de las elecciones de 2015 podría aumentar las tensiones.

- Ocho veces en la cárcel -

Otros países como la Isla Mauricio, una pequeña isla francófona en el medio del océano Índico, presentan ejemplos de pobreza rescatados por el fútbol y las ONG.

"No se puede dejar a países desarrollados como el nuestro con 6.780 niños en la calle", lamenta Edley Maurer, coordinador de Safire, asociación que cuida de los pequeños abandonados en dicho país.

"Este joven no habría sido seleccionado por criterios de capacidad atlética, pero lo trajimos porque ya ha estado en ocho ocasiones en la cárcel", cuenta, señalando a un adolescente con los brazos cubiertos de tatuajes que sigue mostrándose rebelde y se niega a hablar con los periodistas.

FUENTE: AFP