Deportes 3 de junio de 2010 - 16:00

¿Fueron las Olimpí­adas el origen de la crisis griega?

ATENAS (AP). En la competencia entre los que gastan en exceso, la medalla de oro es para Grecia.

Los gobiernos en Atenas no equilibran el presupuesto desde hace casi 40 años y el gobierno evitó por poco la quiebra en mayo, cuando sus socios europeos, presas del pánico, aprobaron con renuencia un paquete de rescate.

Si bien la crisis de deuda que agobia a Grecia y estremece a la Unión Europea obedece a una serie de factores, muchos se preguntan si uno de los principales no es el enorme costo de los Juegos Olí­mpicos de Atenas en 2004.

Esta no serí­a la única causa del desbarajuste financiero nacional, pero sí­ un sí­mbolo de lo que anda mal en Grecia.

El punto de partida de su argumentación es la docena de sedes olí­mpicas desiertas, cercadas y patrulladas por guardias privados. Stella Alfieri, una lí­der de la campaña contra los juegos, dijo que allí­ empezó la caí­da de los gobiernos en los gastos desenfrenados.

"Siento que esto me da la razón, pero es una tragedia para el paí­s... Explotaron los sentimientos de orgullo del pueblo griego y hubo quien lucró con ellos", dijo Alfieri, ex congresista por un pequeño partido de izquierda. "Se derrocharon fondos de manera irresponsable".

Los juegos costaron casi 9.000 millones de euros (11.000 millones de dólares a la tasa de cambio actual), el doble del presupuesto original. Esta cifra no incluye los grandes proyectos de infraestructura terminados a último momento y a un costo inflado. En los meses anteriores a los juegos, los trabajos de construcción se realizaban las 24 horas del dí­a.

El costo de la seguridad superó los 1.000 millones de euros (1.200 millones de dólares).

Seis años después, el uso de más de la mitad de las sedes olí­mpicas de Atenas es escaso o nulo. La larga lista de instalaciones desiertas incluye un campo de béisbol, una enorme pista de canotaje y arenas construidas para deportes de escaso público como el tenis de mesa, el hockey sobre césped y el yudo.

Los proyectos de transformar algunas sedes en centros recreativos _por ejemplo, la pista de canotaje en un parque acuático_ están empantanados en los tribunales, impugnados por organizaciones vecinales o los bizantinos reglamentos de construcción.

Las crí­ticas han arreciado desde que el parlamento inició una investigación ante denuncias de que la gran empresa industrial alemana Siemens pagó sobornos para obtener contratos antes de los juegos.

Un ex ministro de transportes, quien confesó haber recibido más de 100.000 euros de Siemens como donación de campaña, fue acusado de lavado de dinero.

El presidente del Comité Olí­mpico Internacional, Jacques Rogge, considera "injusto" vincular la crisis de deuda con los juegos. Sostiene que Atenas sigue cosechando beneficios de la reforma de sus sistemas de transporte e infraestructura.

"Estas son cosas que dejan un legado muy bueno a la ciudad... Claro que hubo gastos. La construcción de un aeropuerto nunca es gratuita", dijo Rogge a The Associated Press en Lausana, Suiza.

"Si Atenas siguiera retrasada, la economí­a probablemente estarí­a en un estado mucho peor que el de ahora".

Los directivos olí­mpicos griegos insisten que la magnitud de los problemas financieros del paí­s _con su abrumadora deuda nacional de 310.000 millones de euros_ es demasiado grande para atribuirla al presupuesto de los juegos.

En esto coinciden algunos expertos en finanzas.

"Puesto en su debida proporción, es difí­cil sostener que los Juegos Olí­mpicos fueron un factor importante en la crisis financiera griega. Sin embargo, es probable que hicieran un aporte modesto al problema", dijo Andrew Zimbalist, un economista estadounidense que estudia el impacto financiero de grandes eventos deportivos, en una comunicación ví­a correo electrónico.

"Las instalaciones no utilizadas o subutilizadas son un problema, y los costos de mantenimiento y operación siguen pesando. Dicho eso, Atenas también se benefició con el desarrollo de la infraestructura, y la deuda pública griega es de 400.000 millones de dólares".

Nassos Alevras era ministro en un gobierno socialista anterior y el principal funcionario en materia de proyectos olí­mpicos. Sostiene en que, definitiva, los juegos dejaron una ganancia neta, incluyendo la promoción del turismo.

"El problema del uso de las sedes es una historia triste... Se archivaron los planes para su uso postolí­mpico", dijo Alevras a la AP.

Pero añadió que "el dinero gastado en las Olimpí­adas equivale a la cuarta parte del déficit presupuestario del año pasado. ¿Cómo se puede considerar que el monto gastado en siete años de preparací­ón de los Juegos Olí­mpicos sea responsable de la crisis? Es irracional.

FUENTE: Agencia AP