SAINT ANDREWS, Escocia (AP). Un hierro para salir de la trampa de arena y un par de desgastados zapatos blancos dentro de la vitrina de un museo serán todo lo que se podrá ver de Severiano Ballesteros esta semana en el Abierto Británico.
Pero la recuperación de Ballesteros, tras detectársele un tumor cerebral que casi le cuesta la vida, ha obligado a que el golfista más influyente de Europa se mantenga cerca de la aldea pesquera donde aprendió a jugar, en la ventosa costa septentrional de España.
Ráfagas de viento y aguaceros obligaron a que se cancelara el miércoles la exhibición, pero hicieron poco por borrar la memoria de Ballesteros o del triunfo que logró aquí en 1984.
Ballesteros envió un video que se mostró durante la cena ofrecida a otros ex campeones, dentro de la casa club Royal and Ancient, en Saint Andrew. Poco después de que concluyó el video, los comensales votaron por donar las bolsa del torneo, de 50.000 libras (76.394 dólares) a la Fundación Seve Ballesteros, creada para la investigación de tumores cerebrales.
"El dijo: 'Me gustaría estar ahí. Quisiera tener la energía para estar ahí', y nos deseó a todos la mejor de las suertes", dijo Tom Watson, cinco veces campeón del Abierto, quien finalizó dos golpes detrás de Ballesteros, empatado en el segundo lugar en 1984.
"Fue triste, fue triste el verlo", añadió Watson. "Evidentemente, el sigue luchando ahora".
La entrevista más reciente de Ballesteros se realizó en su casa, con Jaime Díaz de la revista Golf Digest. El entrevistador imaginó que el golpe de salida del español en el escenario de más historia en el golf sería como "la versión golfística de Muhammad Ali, cuando encendió el pebetero olímpico en los juegos de 1996".
Pero no fue posible.
FUENTE: Agencia AP

