Deportes 3 de noviembre 2010 - 16:00hs

Minero chileno se preparó bajo tierra para Maratón de Nueva York

SANTIAGO DE CHILE (AP). Durante semanas, Edison Peña se entrenó corriendo por las lúgubres galerí­as de la profunda mina, en que estuvo atrapado 69 dí­as, usando pesadas botas con puntas de metal en lugar de zapatillas, sin imaginar dónde mostrarí­a el fruto de su inusual práctica: el domingo correrá el maratón de Nueva York.

Peña y 32 compañeros estuvieron sepultados a 700 metros de profundidad y en los primeros 17 dí­as bebieron orina o agua contaminada y compartieron pequeñas cucharadas de comida.

Peña, de 34 años, corrí­a mañana y tarde por las galerí­as de cerca de un kilómetro, dando entre 10 y 12 vueltas, dijo el miércoles a la AP su compañero de encierro Omar Reygadas.

Reygadas calcula que Peña corrí­a unos 10 kilómetros diarios. "Nosotros descansábamos y él seguí­a corriendo, y por la tarde... salí­a a correr otra vez".

"Aparte de hacer ejercicios y correr con pesos. Se preparaba bastante", añadió Reygadas, un electricista de 56 años.

La AP intentó hablar con Peña, pero su esposa, Angélica, dijo que su marido estaba ocupado realizando trámites de pasajes y visas para viajar a Nueva York.

Los organizadores del Maratón pensaban invitar a Peña a presenciar la carrera desde un lugar privilegiado, pero él pidió participar.

Será su segunda competencia desde que él y sus compañeros fueron rescatados el 12 y 13 de octubre. En la primera, un triatlón el 24 de octubre, Peña asumió el tramo de carrera, y dos atletas profesionales el nado y la bicicleta.

"Yo corrí­a dentro de la mina... querí­a darle un mensaje a todos: si dentro yo puedo, afuera también", declaró Peña tras ser rescatado.

Peña rechaza el calificativo de héroes que muchos dan a los 33 por haber soportado tan bien fí­sicamente su encierro, aunque sicológicamente varios se han visto afectados, y cinco o seis, según los médicos, tienen problemas de alcohol.

Se cree que Peña sufrió depresión durante el encierro, ya que pidió que le enviaran una fotografí­a del sol, para recordar su brillo.

Peña es uno de Los 33, como ya se conoce al grupo, que más expresa sus emociones, incluso hasta las lágrimas. Durante una cena que les ofreció el empresario minero Leonardo Farkas, Peña quiso hablar, pero la emoción le impidió articular su discurso.

"Quiero mandar un gran mensaje de humanidad, de vida, de dar las gracias, de hacer deporte, creo que yo abajo corrí­a...", alcanzó a decir en la fiesta, una semana después de su rescate.

"El corrí­a con botas de goma con punta de acero, porque trabajaba en las partes en que habí­a agua", dijo Reygadas. "Le cortó la caña (a las botas) y con eso corrí­a hasta que le llegó un par de zapatillas".

Reygadas explicó a la AP que las botas son más pesadas que los zapatones habituales de los mineros, porque "llevan una lámina de acero adentro y son muy gruesas".

"Si hubiera tenido que correr a 'pata pelá' (descalzo), lo hubiera hecho. Creo que sufrí­ todos los embates", dijo Peña a APTN y a otros medios de prensa que lo esperaron en su casa cuando regresó desde el hospital donde todos fueron llevados tras su rescate. Peña integró el primer grupo de tres en recibir el alta. Tras el derrumbe del 5 de agosto, los mineros sobrevivieron 17 dí­as bebiendo agua contaminada que encontraron en el fondo del socavón y compartiendo 10 litros de leche _otros ocho litros estaban vencidos_ y una decena de latas de atún.

"En los primeros dí­as no habí­a fuerza ni ánimos para correr, no tení­amos buen alimento, no sabí­amos qué pasaba, estábamos con la mente en otra cosa", recordó Reygadas.

"Una vez que nos llegó alimentación, él empezó a correr", añadió Reygadas, fí­sico culturista aficionado que hasta hace 11 años corrí­a 18 kilómetros diarios.

"Después de un tiempo, cuando salí­amos a correr, él me contaba que querí­a correr en un maratón por eso se preparaba, pero como yo le aguantaba menos, me iba a descansar y él seguí­a corriendo", contó Reygadas.

Dijo que Peña "se referí­a a cualquier maratón, decí­a que iba a salir a correr representando a los mineros, que iba a correr en Santiago y si podí­a llegar a una maratón más grande, iba a llegar".

"El deporte ayuda, porque tú te despejas, tu mente y tu cuerpo mejoran", ha insistido.

Peña es un fanático de Elvis Presley, por lo que visitará en Memphis la mansión Graceland del fallecido cantante.

Reygadas dice que Peña "lo imitaba, cantaba y nosotros nos alegrábamos cuando hací­a sus shows".

Peña cree que la experiencia de los 33 encierra un mensaje: "La vida nos tiene (dio) un nuevo remezón, eso es quererse más, estar más con las personas que queremos"

Agregó que "lo que aquí­ nos salvó fueron las oraciones de toda la gente, la parte de la gente humilde, todo eso que nos envió, a mí­ me llegó".

"¿O creen que estaba sentado esperando que llegaran las perforaciones? Yo estaba corriendo", concluyó el minero que ahora quiere dar charlas motivacionales y transmitir su experiencia.

FUENTE: Agencia AP

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