Deportes 9 de agosto 2010 - 14:00hs

Mujer narra batalla de 5 años contra bacteria que comí­a su cuerpo

BALTIMORE, Maryland, EE.UU. (AP). Tras despertar de la anestesia, Sandy Wilson descubrió que era paciente de uno de los hospitales donde habí­a trabajado como enfermera.

Recuerda haber dado a luz y después le dijeron que habí­a sufrido una infección. Sin embargo, nada pudo prepararla para lo que verí­a debajo de las sábanas: las bacterias se la estaban comiendo viva.

"Cuando me miré la barriga, básicamente la piel ya no estaba y podí­a ver mis órganos internos", dijo. "Recuerdo haber visto mis intestinos. Pensé 'No hay forma de que pueda vivir así­. Esto es una sentencia de muerte'".

Nadie sabe como Wilson adquirió la fascitis necrotizante, el nombre formal de la infección. El problema empezó después de que su hijo Christopher naciera por cesárea el 1 de abril de 2005. Wilson sufrió un problema de coagulación y le inyectaron componentes de sangre de cientos de donantes.

Tras varias semanas, fue enviada a casa pero sólo duró allí­ dos dí­as. Los fluidos crecí­an alrededor del área donde fue operada y su presión sanguí­nea cayó en picado. Buscó ayuda de emergencia en un hospital de Annapolis, en Maryland. Iba a ser operada pero los médicos la cosieron cuando se dieron cuenta del problema.

Pocas cosas se temen más que esta infección en el mundo de la medicina.

La fascitis necrotizante ataca de repente, sobre todo a obesos, diabéticos, pacientes de cáncer, quienes recibieron un trasplante y otras personas con sistemas inmunes débiles. La infección mata a un 20% de sus ví­ctimas y desfigura horriblemente a los demás.

La infección solí­a ser causada casi exclusivamente por un tipo de bacterias. Ahora la tendencia es más terrorí­fica: Los microbios resistentes a las medicinas, como el germen estafilococo MRSA, son cada vez más capaces de generar toxinas que se alimentan de carne humana y que provocan infecciones tan graves como la de Wilson.

Para curarla, los médicos cortan tejido muerto, pero la infección avanza a menudo cuando creen que ya han quitado todo el tejido enfermo que habí­a.

Las bacterias devoraron a Wilson, de 34 años, centí­metro a centí­metro. Primero acabaron con el bazo, la vesí­cula biliar y el apéndice. Después parte de su estómago y finalmente sus intestinos.

Durante cinco años, fue sometida a múltiples operaciones, incluido un inusual trasplante de órganos. Durante todo ese tiempo, vivió en hospitales y centros de rehabilitación, alimentada por tubos, y sin poder estar con su hijo.

"Era como si me estuviera pudriendo por dentro", dijo.

Ahora, Wilson ha de tomar medicinas el resto de su vida. Su barriga es un conjunto de cicatrices que divierten a su hijo.

Su objetivo ahora es sorprendente: Volver a trabajar como enfermera, posiblemente en el mismo hospital donde también fue paciente.

"Me gustarí­a poder ayudar a alguien que también hubiera pasado por esto".

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En la internet:

Información sobre la infección: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/001443.htm

Grupos de apoyo: http://www.nnff.org/

FUENTE: Agencia AP