Baloncesto Baloncesto -  11 de septiembre de 2010 - 20:00

Mundial: Turquí­a y Estados Unidos se citan en la gran final

ESTAMBUL (AP). El sueño turco de ganar el mundial de básquetbol en casa propia tiene un último obstáculo: Estados Unidos.

Turquí­a y Estados Unidos disputarán la gran final del torneo después de ganar el sábado sus respectivas semifinales de manera muy diferente. Mientras la selección estadounidense doblegó a Lituania 89-74 sin demasiado suspenso, los anfitriones se llevaron el triunfo por 83-82 sobre Serbia con una canasta del base Kerem Tunceri en el último segundo.

Si hay algo que ya sabe el combinado estadounidense antes de empezar el partido, es que la cancha Sinan Erdem de Estambul, escenario de la final, será una auténtica olla a presión. Y no precisamente a su favor.

Además de la pelea por el tí­tulo, el mundial baja el telón el domingo con otros dos encuentros atractivos: España y Argentina se medirán por la quinta plaza, mientras que Lituania y Serbia pelearán el bronce.

Turquí­a y Estados Unidos han demostrado ser las selecciones más regulares y potentes del campeonato. Las dos están invictas en ocho partidos y ahora es el momento de coronar a la más fuerte.

Para Turquí­a, la final es la primera de su historia. Para Estados Unidos, supondrí­a recuperar un tí­tulo que no gana desde 1994 y, de paso, ejercer un dominio absoluto del básquetbol internacional, como campeón olí­mpico y del mundo.

Ese dominio ha sido muy cuestionado en los últimos años por la pujanza de selecciones como España, Argentina, Grecia y Serbia.

"Estamos muy orgullosos de los partidos que hemos disputado en este torneo y de ser uno de los dos equipos que luchará por la medalla (de oro)", señaló el técnico Mike Krzyzewski.

Estados Unidos se presentó en Turquí­a con el bautizado como "Equipo B", sin ninguno de los jugadores que conquistaron el oro olí­mpico en Beijing 2008. Sin embargo, de la mano de un inspirado Kevin Durant, la selección estadounidense se ha plantado en la final invicta y transmitiendo buenas sensaciones.

Fue precisamente Durant, con sus 38 puntos, el principal artí­fice del triunfo de Estados Unidos sobre Lituania. El alero del Thunder de Oklahoma dio un verdadero recital en los primeros 10 minutos, al encestar 17 de los 23 puntos del equipo en ese cuarto, y permitió a Estados Unidos disponer de una cómoda ventaja de más de 10 unidades nada más comenzar el encuentro.

"Cuando vimos a Durant, sabí­amos que iba a ser una de esas noches especiales", explicó Krzyzewski. "Hasta los compañeros le pedí­an que siguiera tirando".

El partido llegó al descanso 42-27 a favor de Estados Unidos, que al iniciar el tercer parcial amplió la brecha a 19 puntos. Pero Lituania no se dio por vencida. En apenas dos minutos, anotó tres triples, forzó errores del rival con una agresiva defensa en zona y redujo la desventaja a sólo 10.

Sin embargo, Lamar Odom, que anotó 13 puntos y capturó 10 rebotes, la buena defensa de Russel Westbrook y, sobre todo, los aciertos de Durant impidieron a Lituania acercarse en el marcador en el último parcial. Ocho puntos de Durant restablecieron la ventaja y sentenciaron el encuentro.

"Estábamos 19 puntos arriba, pero Lituania demostró que es un equipo con corazón", dijo Krzyzewski. "Sin embargo, supimos capear el temporal. Otros equipos como España, Francia o Argentina no pudieron", recordó, en alusión a las victorias de Lituania sobre estas tres selecciones.

Si la victoria es casi una obligación para Estados Unidos, para Turquí­a es una cuestión de estado.

El emotivo triunfo de los anfitriones el sábado no sólo revolucionó a los 15.000 aficionados que abarrotaban el Sinan Erdem, sino que sacó a la calle a cientos de personas que hací­an sonar las bocinas de sus vehí­culos mientras ondeaban con orgullo banderas de su paí­s.

Turquí­a acabó llevándose un partido muy igualado que llegó a tener perdido.

Cuando restaban cuatro segundos para la conclusión, Serbia ganaba 82-81. Después de un tiempo muerto y cuando la suerte parecí­a echada, Turquí­a logró hilvanar una jugada de pizarra perfecta que permitió a Tunceri encarar el aro en solitario y sumar los dos puntos que definieron el choque en un final memorable.

"Era el partido más importante de nuestra historia. Es la primera vez que estamos aquí­", dijo el héroe local Tunceri. "Estamos muy felices, pero ahora debemos centrarnos en la final".

El mundial finaliza con otros dos partidos: la final de consolación por el bronce entre Lituania y Serbia y un atractivo España-Argentina por el quinto puesto.

Estas dos selecciones reeditarán las semifinales del mundial de Japón 2006, en que se impuso España.

"Tenemos que jugar con España como si fuese una final", aseguró el base argentino Pablo Prigioni. "No tiene que ser lo mismo para nosotros terminar quintos que sextos".

FUENTE: Agencia AP