Béisbol Béisbol -  12 de mayo 2010 - 14:00hs

Iván Rodrí­guez en medio de otra resurrección, ahora en Washington

NUEVA YORK (AP). Iván Rodrí­guez se resiste a presumir de ello, pero lo cierto es que tiene un efecto revolucionario al llegar a equipos que andan de capa caí­da.

Ya pasó en Florida y también en Detroit. Los Nacionales de Washington, que perdieron 100 partidos en las últimas dos temporadas, son los nuevos beneficiarios del llamado "efecto Pudge", el apodo del catcher puertorriqueño de 38 años.

El inicio de temporada de los Nacionales, el mejor de la franquicia desde que en 2005 se mudó a la capital federal, ha sido la gran sorpresa de la campaña.

Y Rodrí­guez ha sido uno de los responsables de que el equipo tenga un récord favorable y estén a corta distancia de los Filis de Filadelfia, los lí­deres en el Este de la Liga Nacional.

Esto se ha visto en el pasado reciente.

Su única temporada en Florida coincidió con el inesperado campeonato de Serie Mundial que ganaron los Marlins en 2003.

Rodrí­guez firmó con Detroit al año siguiente y los Tigres alcanzaron la Serie Mundial de 2006, apenas tres campañas después de haber fijado el récord de más derrotas en la Liga Americana.

Por más que su ingreso al Salón de la Fama está garantizado, su contratación en Washington fue vista con escepticismo por un contrato de 6 millones de dólares y dos temporadas que fue considerado como muy oneroso para un catcher que roza los 40 años y que no se habí­a destacado en las últimas dos campañas.

La apuesta de los Nacionales, sin embargo, fue que la presencia de veteranos como Rodrí­guez y el abridor cubano Liván Hernández servirí­a de modelo para las nuevas figuras, entre ellos el tercera base Ryan Zimmerman y el campocorto novato Ian Desmond.

"No ha sido ninguna coincidencia el traer a gente con experiencia de Serie Mundial y ver un repunte nuestro. Ese era nuestro plan", dijo el gerente de los Nacionales Mike Rizzo.

Rodrí­guez dice que no puede hablar de los años malos en Washington por no haberlos vivido, pero que claramente se ha encontrado con un equipo que juega sin complejos.

"Nosotros no pensamos en lo que pasó en los dos últimos años, estamos pensando en ahora", afirmó Rodrí­guez en una entrevista con The Associated Press.

"Tenemos un equipo bastante joven con algunos veteranos. Todos trabajan duro", añadió. "Lo otro es que este es un clubhouse con mucha camaraderí­a y positivo. Nos respetamos todos y estamos tranquilitos. Esa es la diferencia de la temporada que estamos teniendo".

Al comenzar la jornada del miércoles, Rodrí­guez tení­a promedio de .383, uno que le tendrí­a entre los lí­deres de bateo de la Liga Nacional, pero no califica debido a que estaba corto por un puñado de turnos.

Cuando le mencionan sobre la casualidad de que su llegada ha coincidido con el despertar de la franquicia, el boricua esquiva arroparse con el crédito y advierte que la temporada aún está en sus albores.

"Yo sólo pongo la experiencia que tengo como jugador, mis años como jugador", indicó. "Voy al terreno de juego y hago lo mejor que pueda. Juego duro ofensivo y defensivo".

Otro que ha resurgido con el uniforme de los Nacionales es el cubano Hernández, quien lidera un improvisado grupos de abridores con su marca de 4-1 y un microscópico promedio de efectividad de 1.04.

Y cuando Rodrí­guez habla de novatos se refiere a casos como el de su compatriota Luis Atilano, quien ha mostrado gran aplomo al ganar tres de sus cuatro salidas tras haber sido llamado de las menores para ocupar la plaza del lesionado Jason Marquis, el abridor del juego inaugural.

También está el desempeño estupendo del bullpen, con la dupla conformada por el taponero Matt Capps y el preparador Tyler Clippard. Capps lidera las mayores con 13 rescates en igual número de intentos y su efectividad es de 0.98, mientras que Clippard se ha anotado seis victorias saliendo del bullpen y acumula 30 ponches en 25 innings.

El trabajo del bullpen ha marcado quizás la mayor de las diferencias, ya que a esta altura de la pasada campaña los relevistas de los Nacionales habí­an malogrado ocho rescates en 11 oportunidades.

Así­ que lo recomendable para la competencia es tomar aviso de los Nacionales, que aún no desenfundado un arma que no es tan secreta. Stephen Strasburg, el prodigio derecho dueño de una recta 100-102 millas por hora, ya está en Triple A y su debut en las mayores es inminente.

Rodrí­guez resalta que los Nacionales no deben distraerse por los cantos de sirena al encontrarse con su mejor desempeño desde el último mes de la campaña de 2005: "Todaví­a falta mucho. No estamos pensando en los demás, sólo en nosotros y así­ debemos seguir".

FUENTE: Agencia AP