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Ramí­rez regresa al Fenway por primera vez tras su canje

BOSTON (AP). Los aficionados de los Medias Rojas nunca sabí­an qué obtendrí­an de Manny Ramí­rez: si cuadrangulares o jolgorios. Ahora es su turno para sorprender al enigmático toletero dominicano.

¿Pensarán en su trote pausado a lo largo de la lí­nea de primera base y lo abuchearán? ¿O recordarán sus cañonazos sobre el Monstruo Verde y lo ovacionarán?

Los ex compañeros de Ramí­rez en Boston no quieren pronosticar cómo reaccionará la multitud cuando el pelotero regrese al Fenway Park el viernes por la noche por primera vez desde que fue negociado en el 2008. Se espera que sea el bateador designado de los Dodgers de Los Angeles en el primer juego de una serie de tres.

"La gente de aquí­ lo vio jugar durante mucho tiempo y tiene sentimientos encontrados", comentó J. D. Drew el jueves. "Será interesante, eso es seguro".

El boricua Mike Lowell, uno de los jugadores más sensatos en el béisbol, planea escuchar atentamente la recepción al excéntrico Ramí­rez.

"Tengo algo de curiosidad por ver cómo reaccionan", comentó. "Sus números ofensivos (de Ramí­rez) fueron grandiosos, pero estoy seguro de que algunas personas (piensan) que otras cosas tal vez estuvieron por debajo de lo deseado. Así­ que supongo que hay que esperar y ver".

En siete temporadas y media con los Medias Rojas, Ramí­rez bateó para promedio de .312 con 274 cuadrangulares y 868 carreras producidas. Fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial del 2004 cuando Boston obtuvo el tí­tulo por primera vez desde 1918, y trabajó muy duro en la jaula de bateo.

También chocó sus dedos con un aficionado en Baltimore en señal de festejo después de atrapar la pelota en un salto y antes de lanzarla para terminar una doble matanza. Frente a los Angelinos se lanzó de cabeza para atrapar un elevado y luego rodó sobre la pelota, que habí­a caí­do frente a él. Para cuando la envió, el venezolano Maicer Izturis habí­a conseguido un triple.

Además hizo enojar a la gerencia del equipo. Uno de los últimos enfrentamientos ocurrió cuando dijo que no podí­a jugar por un problema de rodilla, pero no pudo decir cuál rodilla le dolí­a. Los exámenes de resonancia magnética no mostraron daño. Pocos dí­as después, el 31 de julio del 2008, fue negociado a los Dodgers.

"Pienso que la gente debe recordar que se está hablando de un tipo que tuvo mucho que ver con dos Series Mundiales que ganamos aquí­", dijo su compatriota David Ortiz. "El se ha ganado de sobra el respeto de los aficionados. En eso es en lo que yo, como aficionado, me enfocaré".

Sin embargo, los fanáticos podrí­an no verlo mucho. Joe Torre, el manager de los Dodgers, planea utilizarlo como bateador designado en los tres enfrentamientos.

FUENTE: Agencia AP