JOHANNESBURGO (AP). Marcelo Bielsa pregona un fútbol de ataque que depende en gran medida de anotar goles para ocultar ciertas falencias defensivas.
Chile cayó 3-0 ante un Brasil pragmático que apretó las tuercas en el mediocampo y solucionó con pasmosa facilidad la táctica de Bielsa: sin la pelota, no se puede atacar.
El juego chileno recibió elogios por su fluidez en una primera ronda en la que los pupilos de Bielsa vencieron 1-0 a Honduras y Suiza, y cayeron 2-1 ante España.
Incluso en ese revés, Chile fue colmado de elogios. Con un hombre menos, le jugó de tú a tú a los campeones de Europa y llegó a olfatear un empate que nunca llegó.
La historia fue otra contra Brasil. Chile no pudo hilvanar pases y estuvo lejos de preocupar al portero Julio César.
"En el partido de hoy queda evidenciado que las distancias entre los grandes equipos y nosotros existen", reconoció Bielsa.
"Tuvimos muchos ataques con sentido de gol, que parecía que podíamos acercarnos y convertir, pero muy pocos (pudimos) cristalizar".
Un resumen perfecto del Mundial chileno. Mucho peligro y poco gol.
Sería justo decir que la lesión de Humberto Suazo, que sólo jugó contra Suiza y Brasil y estuvo lejos de su mejor nivel mermó la potencia de la artillería chilena que se quedó sin su único centrodelantero de fuste.
Pero las explicaciones van más allá del flojo desempeño del máximo artillero de las eliminatorias sudamericanas. Es que, quizás como pocos entrenadores en el mundo, Bielsa es fiel a su palabra y estilo: vive y muere al ataque.
Esa filosofía hizo que Chile terminara segundo en la eliminatoria, a un punto de Brasil. Pero también provoca que, si no se consiguen los goles, Chile quede expuesto a recibirlos en su propio arco, como ocurrió contra la verdeamarela.
En sus tres últimos enfrentamientos, dos por las eliminatorias y el del Mundial, Chile perdió ante Brasil con marcador global de 10-2.
"Esta manera de juego nos ha llevado a que hablen bien como selección de nosotros, que nunca renunciamos a atacar", comentó el defensor Gonzalo Jara. "Obviamente de la manera que se juega se deja muchos espacios, pero sin renunciar a atacar".
No es la primera vez que Bielsa tropieza en un Mundial con este estilo. En Corea-Japón 2002 le ocurrió con Argentina.
Aquella selección Albiceleste tenía figuras de calibre mundial y era una de las favoritas para ganar el título. Este equipo chileno, en cambio, no cuenta con grandes estrellas y debe más sus logros al esfuerzo colectivo y la fe ciega de sus jugadores en su entrenador.
Queda por ver si Bielsa continúa al frente de la selección chilena, una de las más jóvenes en Sudáfrica y que tiene una base sólida con jugadores jóvenes como Jara, Gary Medel, Alexis Sánchez, Matías Fernández y Jean Beausejour.
"La probable o posible continuidad es una cosa que no es el momento para evaluar", sentenció Bielsa.
Pase lo que pase con el argentino, los jugadores chilenos esperan asumir la experiencia en Sudáfrica como un peldaño hacia el futuro.
"Esto nos tiene que servir a una posible clasificación de lo que pueda ser el otro Mundial", afirmó Jara.
FUENTE: Agencia AP




