BUENOS AIRES (AP). Con una severa crisis económica de fondo que obligó a los clubes a tomar la mano salvadora del Estado, finalmente arrancará con una semana de demora el torneo Apertura argentino en el que Boca Juniors se apoya en la experiencia del técnico Alfio Basile y River Plate en la del ídolo Ariel Ortega para volver a la escena principal tras ocupar roles secundarios en el último campeonato.
Intimados legalmente por sus propios futbolistas, que firman millonarios contratos que rara vez logran cobrar, los dirigentes postergaron el arranque del Apertura a la espera de una solución, que llegó sorpresivamente desde el Estado.
El gobierno de Cristina Fernández le ofreció a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) conformar una sociedad mixta para explotar los derechos de televisión de partidos a cambio 600 millones de pesos (153,8 millones de dólares) por temporada, el doble de lo que pagaba la empresa que los tenía a su cargo desde 1991. La AFA rompió unilateralmente el contrato privado, aún a riesgo de una millonaria demanda.
La primera jornada se jugará a partir del viernes y en un hecho inédito los 10 partidos se televisarán por canales abiertos y gratuitos. Antes, los argentinos debían abonarse al cable para seguir el deporte más popular del país.
A diferencia de épocas más prósperas, el "millonario" River se ajustó el cinturón en sintonía con la crisis y en materia de refuerzos el más relevante es Ortega, quien regresó tras pasar una temporada en Independiente Rivadavia de la segunda categoría, al que fue cedido a préstamo a causa de una recaída en su problema de alcoholismo.
En principio para ser suplentes, se sumaron el volante paraguayo Miguel Paniagua (Guaraní), el arquero Nicolás Navarro (Napoli) y el defensor Javier Cohene Mereles (Olhanense de Portugal), quien fue parte de un grupo de jugadores desconocidos que se probaron en el equipo conducido por Néstor Gorosito durante la pretemporada.
"No me parece correcto que un club del nivel mundial de River traiga jugadores a prueba. Menos a tipos grandes como pasa hoy", se quejó Ortega. "Debería darse cuenta de cuál es la realidad (del fútbol)", le respondió el vicepresidente Mario Israel.
La política austera de River contrasta con la realidad de su archirrival Boca, que invirtió una suma importante para contratar a un técnico cotizado como Basile _en su anterior paso ganó cinco títulos_ y tres fichajes de renombre, que junto a figuras como Juan Román Riquelme y Martín Palermo ubican a los boquenses entre los candidatos al título.
Boca, pese a un déficit de 10 millones de pesos (2,5 millones de dólares) en su último balance, fichó al volante Ariel Rosada (Celta de Vigo), al enlace Federico Insúa (América de México) y al chileno Gary Medel (Universidad Católica). En contrapartida, se desprendió del delantero Rodrigo Palacio, transferido al Genoa de Italia por poco más de cinco millones de dólares, y de contratos altos como el colombiano Fabián Vargas y el goleador Luciano Figueroa.
"Nuestra obligación es ganar y pelear por el campeonato", arengó Riquelme. Boca, que finalizó entre los últimos en el Clausura, está casi obligado a ganar la liga para jugar la Copa Libertadores 2010.
Como sucedió en el pasado reciente, tal vez la diferencia en el césped no la hagan sólo los buenos jugadores sino también aquellos clubes con administraciones ordenadas.
Un ejemplo es el último campeón Vélez Sarsfield, que con esfuerzo pudo retener a toda la base titular y confía en repetir el título. "Tenemos la tranquilidad de saber que no nos hemos desarmado y que de mantener la misma idea que mantuvimos el torneo pasado podemos ser protagonistas otra vez", destacó su técnico Ricardo Gareca.
Después de conquistar la Copa Libertadores, Estudiantes va por el Apertura para llegar de la mejor manera al mundial de clubes a fin de año. Salvo por el arquero Mariano Andújar (Catania, Italia), también retuvo a la mayoría de sus figuras y le renovó contrato al capitán Juan Sebastián Verón, quien aceptó reducirse en un 40% su salario porque es "una manera de devolver todo lo que me dio el club".
Si los campeonatos fueran de dos ruedas, como en Europa, Lanús habría sido campeón de la última temporada ya que fue el que obtuvo más puntos si se suman los torneos Apertura y Clausura. El modesto equipo del sur de la provincia de Buenos Aires, que se nutre principalmente de las divisiones inferiores, realizó la transferencia récord del receso con la venta de su goleador José Sand al Al Ain de Emiratos Arabes a cambio de 10 millones de dólares. El dinero no lo invertirá en contrataciones sino en mejorar las instalaciones del club.
La otra cara es Huracán, subcampeón del Clausura, que a días del debut no puede frenar la sangría de sus figuras, sin recibir nada o poco a cambio pues la mayoría pertenece a grupos empresarios. El equipo que por su juego vistoso asombró a todos, perdió a la mitad de sus titulares y se teme que el entrenador Angel Cappa renuncie en cualquier momento.
FUENTE: Agencia AP

