Fútbol Fútbol -  14 de febrero de 2011 - 20:00

La grandeza de Ronaldo ensombrecida por la final de 1998

BRUSELAS (AP). A la sombra de Garrincha y Pelé, Ronaldo tení­a el momento servido a sus pies. El escenario en 1998 era un frenético Stade de France y la ocasión era la más grandiosa de todos: la final de la Copa Mundial.

El fornido delantero con dientes conejo y una velocidad fulminante al encarar el arco rival estaba destinado a ser la figura del torneo, en una final en la que Brasil se topaba con el paí­s anfitrión.

Entonces surgió de lo inesperado uno de los episodios más comentados en la historia del fútbol.

Una hora antes del partido, mientras el Stade de France bullí­a expectante, las alineaciones titulares fueron entregadas a los periodistas. Para sorpresa de todos, el nombre de Ronaldo no estaba.

El pandemonio estalló. Primero, Ronaldo estaba afuera, luego volví­a a ser anotado en la alineación titular y finalmente jugó, pero casi como un sonámbulo que debió quedarse al margen de un partido en que Francia se impuso 3-0 y entronizó a Zinedine Zidane como el más grande de su tiempo en lugar de Ronaldo.

La final que debió sellar el prestigio de Ronaldo como uno de los futbolistas más formidables de todos los tiempos, lo expuso en cambio como uno de los más controversiales.

Pese a sus éxitos en una carrera prolongada que finalmente fue frenada por lesiones y varios kilos de más, ese dí­a _12 de julio de 1998_ lo marcó, hasta su retiro anunciado el lunes.

Hubo versiones sobre su condición fí­sica, sobre un ataque de epilepsia y hasta de una depresión por un rompimiento inminente con una modelo. Nada era demasiado descabellado.

Los himnos nacionales y el silbatazo final llegaron y se fueron, y nadie supo con certeza lo que habí­a ocurrido. Unicamente el resultado era evidente para todos. Todo lo que habí­a vuelto excepcional al artillero de 21 años no estuvo allí­ en la cancha.

Nada de velocidad, nada de toque, ni de fortaleza, menos de regates.

Y más de una docena de años después, ese preciso dí­a está todaví­a envuelto en la bruma. Si acaso hay un misterio en el fútbol, ése es.

Después de que el técnico Mario Zagallo lo dejó fuera de la alineación debido a sus problemas antes del partido _"Yo seguí­a pensando: '¿Lo incorporo o no?'"_ cambió de parecer. Ese Brasil giraba tanto a su alrededor que no era posible descartarlo.

Pero al tiempo que Zidane ganaba confianza y fuerza con sus dos goles en el primer tiempo, las baterí­as de Ronaldo parecí­an agotarse visiblemente. Desde las gradas superiores del estadio, la diferencia en la velocidad puede ser patente en ocasiones. En esa ocasión, no habí­a contraste y eso parecí­a increí­ble.

Tan gloriosa y emocionante fue la victoria francesa que Ronaldo se quedó con algo de ese brillo. Pese al júbilo de millares de aficionados franceses, habí­a la sensación de que algo faltaba.

Cuatro años más tarde, estaba jugando otra vez en la Copa Mundial de Corea del Sur y Japón. Para entonces, sin embargo, ya era parte del "Triple R" de Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho. Brasil no dependí­a exclusivamente de él, pero tuvo una actuación clave al anotar dos veces en la final contra Alemania.

FUENTE: Agencia AP

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