Otros deportes -  16 de julio de 2015 - 16:35

Peruano Boza, oro en Toronto, apunta a Lima-2019: "Vamos a aprovechar la oportunidad"

Francisco Boza camina sereno y orgulloso por el malecón de Toronto. Es un desconocido para la gran mayoría, que se detiene a su lado para admirar esa reluciente medalla de oro que cuelga de su cuello.

Pero no le importa: se para y contesta, muy educadamente, cada muestra de afecto que le brinda el pueblo canadiense.

"Pancho" no es una estrella. Es "un deportista, no un político" que poco más de 24 horas antes ganó la presea dorada para su país en fosa y que, un año atrás, dirigía el Instituto Peruano del Deporte. Un ministro de Deportes paseando en equipo deportivo, tranquilamente, por la ciudad que alberga la decimoséptima edición de los Juegos Panamericanos.

"Yo no soy político. Soy técnico y deportista. La administración pública es una maestría de vida. Mi padre me dijo 'Pancho, no lo asumas, es muy ingrato'. Pero yo creía que era la oportunidad de hacer algo bueno por mi país y por el deporte. Yo he visto muchos dirigentes deportivos que no hacen nada por el deporte", declaró en una entrevista con la AFP.

Francisco puede presumir de ser ingeniero industrial, abanderado de Perú en Atenas-2004, de haber participado en siete Juegos Olímpicos y de haberse colgado la plata en Los Angeles-84 antes de retirarse y dedicarse durante tres años a la política.

- Una larga carrera deportiva -

Este martes, con unas condiciones climatológicas más que adversas debido a la lluvia y el viento, Boza se coronó en Toronto-2015. 35 años después de haber participado en Moscú-1980 cuando era un adolescente.

"Me convertí en el deportista más joven en la historia del tiro que ha participado en unos Juegos Olímpicos. En Moscú había el boicot y los rusos pagaron los pasajes: hice el trayecto Lima-La Habana-Fránkfurt-Moscú. Era espectacular. Tenías todo lo de occidente pero cuando salías a la calle veías la realidad", comenta.

Su memoria prodigiosa le permite recordar todos y cada uno de los detalles de su carrera, sus puntaciones en cada una las pruebas en las que ha participado, los nombres de cada uno de sus rivales.

"Para mí no fue una buena experiencia porque yo venía de disparar muy bien y en la competencia olímpica quedé tercero...tercero por atrás. Fue una experiencia linda pero no me dejaron desfilar porque tenía que competir al día siguiente. Tuve que verlo desde la tribuna y ese día murieron esos Juegos Olímpicos para mí", apunta.

Y Boza no tuvo un maestro cualquiera. Su mentor fue el medallista de oro olímpico en skeet en Múnich-72 Konrad Wirnhier.

"En el año 74 vino a Perú un alemán, el campeón olímpico de tiro en Múnich-72 Konrad Wirnhier. Yo fui acompañando a mi padre, que era el que me había introducido en el tiro. Fui a un intercambio estudiantil con 15 años (a Alemania) y mi padre me dijo que llamara al alemán. Hice dos entrenamientos con él, regresé a Lima y cumplí el requisito de ir a Moscú con una medalla en un campeonato".

De ahí, consecutivamente, a Seúl-1988, Barcelona-1992, Atlanta-1996, Sídney-2000 y Atenas-2004 pasando por los Panamericanos de Mar del Plata-1995, Winnipeg-1999, Santo Domingo-2003 y Rio-2007.

- Con su padre en la memoria -

Su padre le inoculó el amor por el tiro y de su padre se acuerda en cada réplica. Fue su modelo, su ejemplo a seguir y la primera persona de la que se acordó tras su brillante e inesperado oro. Por él volvió a competir y a él le dedicó su presea.

"Mi padre fallece en noviembre de 2012 de leucemia. Cuando gané pensé en él. Le estuve rezando muchísimo. Desde que falleció sabía que iba a regresar con Rio-2016 como objetivo. En la final, en los 15 primeros platos, entré como en trance. Todo funcionaba. Lo veía todo bien a pesar de que la vista era pésima. Yo veía los platos a cámara lenta. Estaba conectado. Pensé en mi familia pero ha sido sobre todo un honor a mi señor padre", reconoce emocionado.

- Adiós en Rio, hola a Lima-2019 -

Su oro en Toronto le ha dado el boleto a Rio-2016, la última prueba, ahora sí, de su carrera deportiva. Lima albergará los Panamericanos de 2019 y él quiere colaborar desde el otro lado. Y es que también es el Secretario General del Comité Olímpico Peruano.

"Tengo un año. En primer lugar necesito bajar de peso. Antes del 92 pesaba 25 kg menos. Voy a hacer todo lo humanamente posible para llegar en las mejores condiciones posibles y espero entrar en la final. Mi objetivo, hoy, es entrar en la final".

Lima ya está a la vuelta de la esquina y entre su trabajo de deportista, su puesto en el Comité Olímpico y su pasado como político, Boza hace de embajador de su país, tratando de ensalzar la marca Perú siempre que puede.

"¿Qué nos falta a los peruanos? ¿Qué tenemos distinto de un 'gringo'? ¡Nada! Tienen más plata pero en la cancha somos todos iguales", destaca.

"Tenemos una gran gastronomía, una gran cultura, somos un país multicultural y multirracial... Tenemos un gran reto. Esto no es un juego. Los países subdesarrollados no nos podemos permitir el lujo de malgastar. Tenemos una gran oportunidad que como país vamos a aprovechar".

En Toronto, la primera medalla de unos Panamericanos escrita en braile tiene escrito el nombre de Francisco Boza.

FUENTE: AFP