Herido el Real Betis y relanzado el Atlético de Madrid de la eliminatoria de la Copa del Rey del pasado jueves, su segundo duelo en cuatro días cambió la inercia, ganador el conjunto verdiblanco por el acierto de Antony y un ejercicio defensivo puro para doblegar el equipo rojiblanco, con dos goles anulados, mucha insistencia, pocas ideas y la despedida ya inequívoca de LaLiga con 15 jornadas por jugar y a trece puntos del Barcelona.
El gol le hizo daño al Atlético. El conjunto rojiblanco lo acusó. Al Betis lo afianzó en el repliegue que imaginó desde el principio. No cambió en nada su plan, reforzado por el ingenio del extremo brasileño. Porque, hasta entonces, el bloque local lo presionó, apenas 67 horas y media después del 0-5 del pasado jueves en Sevilla, incluso lo atenazó por momentos y le creó ocasiones, en sendos remates de Julián Alvarez y Lookman.
El Betis salió ganador del primer tiempo. Por el gol y por cómo enfiló el descanso, con todo bajo control. En el vestuario, Simeone intervino en su alineación. Quitó a Julián Alvarez con 0-1 en contra -el undécimo partido sin gol consecutivo del delantero argentino-, Almada y Ruggeri, este último con amarilla. Y lanzó sobre el césped a Sorloth, Baena y Le Normand para cambiar el aspecto del encuentro, que no le gustaba nada.
El partido estaba ya completamente diseñado. El repliegue del Betis contra la posesión del Atlético. Alguna vez salía el conjunto verdiblanco hacia adelante, pero sin más intención de sentirse presente. No se acercó al área contraria apenas desde el gol de Antony, mientras jugaba con el tiempo. Cada saque de puerta se demoró. Es fútbol.
Polémica en la derrota del Atlético de Madrid
El Atlético acertó en la siguiente. Hay polémica, por el fuera de juego milimétrico de Griezmann, detectado por el VAR. Su interferencia posterior no admite dudas. Sin su salto, Diego Llorente jamás se habría despejado sobre su portería. Ya lo celebraba todo el Metropolitano cuando advirtieron al colegiado desde el vídeo. Se fue a verlo. Lo anuló.
Vuelta a empezar para el equipo rojiblanco, cada vez más exigido y cada vez más resguardado aún, si era posible, su adversario. Cada cambio de Pellegrini fue más defensivo. Ahí sabía que estaba el encuentro, en limitar a lo mínimo al Atlético, en esperarlo una y otra vez, en no dejarle ningún espacio, en una posesión improductiva, con un éxito indudable del Betis, que se tomó su revancha en el Metropolitano.
FUENTE: EFE

