Deportes 25 de noviembre 2010 - 22:00hs

Investigadores tendrí­an que pronunciarse pronto sobre Armstrong

(AP). El nombre de Lance Armstrong aparece en la prensa al menos en una ocasión cada mes, junto a las palabras "ciclismo", "dopaje" y "jurado investigador".

Sus compañeros son sometidos a interrogatorio, lo mismo que un consultor, un socio de negocios y un antiguo amigo.

Los expedientes de las empresas que lo han patrocinado se han convertido en un tema que interesa a las autoridades.

Y la semana pasada, todo este revuelo se mudó al otro lado del Atlántico, hasta Francia.

Pronto, quizás dentro de unas semanas, los fiscales federales tomarán una decisión. Tendrán que dejar de investigar a Armstrong o acusar a uno de los atletas más famosos del mundo, por presunto uso de drogas.

Es una decisión que no sólo implica sopesar las evidencias.

La popularidad de Armstrong, su fortuna y sus ví­nculos con personas poderosas, incluidos ex presidentes estadounidenses, lo convierten en un blanco difí­cil de las autoridades. También complicarí­an la situación sus negativas vehementes de haber cometido actos indebidos, sus antecedentes de análisis negativos de dopaje y, por encima de todo, su estatus como sobreviviente del cáncer y defensor de la lucha contra esa enfermedad.

Pero para quienes consideran que Armstrong hizo trampa, todos esos obstáculos son menos importantes que propinar lo que serí­a el mayor golpe a una figura por consumo de drogas para mejorar su desempeño deportivo.

"Si vas a apuntar alto, tienes que asegurarte de que tus argumentos sean sólidos como una roca", dijo una ex fiscal federal, Laurie Levenson, de la escuela de derecho de la Universidad de Loyola. "Los jurados querrán más que pruebas sobre las que exista una duda razonable si se trata de sancionar a uno de sus héroes. Querrán evidencias irrefutables".

Armstrong se convirtió en uno de los principales objetivos en una investigación federal sobre el ciclismo, a comienzos de este año, después de que su compatriota estadounidense Floyd Landis, ganador del Tour de Francia en el 2006, dijo que el máximo astro de este deporte y los siete equipos con los que habí­a conquistado esa vuelta, la mayorí­a patrocinados por el Servicio Postal de Estados Unidos, operaban un complejo programa de dopaje.

Se desconoce cuáles serí­an las acusaciones exactas imputadas a Armstrong, principalmente porque el jurado investigador que reúne evidencias en Los Angeles se reúne en secreto.

Sin embargo, hay algunas ví­as lógicas para la oficina del fiscal federal y para Jeff Novitzky, agente de la Agencia de Alimentos y Medicamentos, quien tuvo un papel prominente en la investigación de los laboratorios BALCO y ayuda con este caso.

Aunque el dopaje en una carrera que se realiza en Francia no es algo ilegal en Estados Unidos, sí­ lo serí­an algunos actos relacionados con el consumo de drogas. Por ejemplo, las autoridades podrí­an tratar de demostrar que Armstrong y su equipo cometieron un fraude o evadieron impuestos por usar dinero para financiar un régimen de dopaje que fue promovido con otra fachada.

Otra posibilidad es que, como ha ocurrido en los casos de otros deportistas famosos _Marion Jones, Barry Bonds y Roger Clemens_, las autoridades traten de demostrar que Armstrong mintió u obstruyó la labor de los funcionarios de justicia al negar que consumió drogas para mejorar su rendimiento.

Mathew Rosengart, ex fiscal federal que no está involucrado con el caso, dijo que los fiscales deben tener la capacidad de eludir la prescripción de algunos delitos a los cinco años de haber sido cometidos, si pueden acusar de complot a Armstrong o a otros presuntos implicados.

"Se suele hacer referencia al estatuto federal sobre el complot como el 'consentido' de un fiscal federal, porque es muy amplio, más comprensible en general y menos difí­cil de probar que un delito técnico subyacente", dijo Rosengart.

Cualesquiera que sean los detalles o las evidencias, los abogados federales enfrentan ya interrogantes sobre si es propicio fincarle cargos a Armstrong. Una fuente informada del caso, quien habló a condición de permanecer anónima porque las discusiones son privadas, dijo que hay un debate en el Departamento de Justicia y en otras agencias federales, acerca de la investigación y sobre quién debe ser acusado.

Armstrong sigue siendo sumamente popular, pero las opiniones favorables que genera han declinado luego de las acusaciones lanzadas en mayo por Landis.

"Con los casos de Barry Bonds y de Roger Clemens, y esta ampliación al ciclismo internacional, la pregunta será: '¿El gobierno se ha excedido en la persecución de deportistas profesionales?", preguntó el abogado de Armstrong, Bryan Daly, en una entrevista reciente con The Associated Press.

Y Daly no es el único que se lo pregunta.

FUENTE: Agencia AP